Los Salmos: anatomía del alma humana. Leonardo Boff

Los Salmos: anatomía del alma humana

2014-02-07


Los Salmos constituyen una de las formas más elevadas de oración que ha producido la humanidad. Millones y millones de personas, judíos, cristianos y religiosos de todas las tradiciones, cada día recitan y cantan salmos, especialmente los religiosos y religiosas y los curas en el así llamado “oficio de las horas” diario.

No sabemos exactamente quienes son sus autores, pues recogen las oraciones que circulaban en medio del pueblo. Seguramente muchos son de David (siglo X a.C), considerado, por excelencia, el prototipo del salmista. Fue pastor, guerrero, profeta, poeta, músico, rey y profundamente religioso. Conquistó el Monte Sión dentro de Jerusalén y allí, alrededor del Arca de la Alianza, organizó el culto e introdujo los salmos.

Cuando se dice “salmo de David” la mayoría de las veces significa “salmo al estilo de David”. Los salmos surgieron en un intervalo de casi cuatro mil años, en los lugares de culto y recitados por el pueblo, hasta ser recopilados en la época de los Macabeos en el siglo II a.C. El salterio es un microcosmos histórico, semejante a una catedral de la Edad Media, construida durante siglos, por generaciones y generaciones, por miles de manos e incorporando los cambios de estilo arquitectónico de las distintas épocas. Así hay salmos que revelan distintas concepciones de Dios, propias de una determinada época, como aquellos, extraños para nosotros, que expresan el deseo de venganza y el juicio implacable de Dios.

Los salmos testimonian la más profunda convicción de que Dios, no obstante habitar en una luz inaccesible, está en nuestro medio, morando como en una tienda (shekinah). Podemos llegar a Él, mediante súplicas, lamentaciones, alabanzas y acciones de gracias. Él está siempre dispuesto a escuchar.

El lugar denso de su presencia es el Templo donde se cantan los salmos. Pero como Creador del cielo y de la tierra, está igualmente en todos los lugares, si bien ninguno pueda contenerlo.

Con razón decían los hebreos con orgullo: “nadie tiene un Dios tan cercano como el nuestro”, Cercano a cada uno y en medio de su pueblo. Los salmos revelan la conciencia de la proximidad divina y del amparo consolador. Por eso hay en ellos intimidad personal sin caer en el intimismo individualista. Hay oración colectiva sin excluir la experiencia personal. Una dimensión refuerza a la otra, pues cada una es verdadera: no hay personas sin el pueblo al que pertenecen y no hay pueblo sin las personas libres que lo forman.

Al rezar los salmos, encontramos en ellos nuestra radiografía espiritual, personal y colectiva. En ellos identificamos nuestros estados de ánimo: desesperación y alegría, miedo y confianza, luto y baile, deseo de venganza y deseo de perdón, interioridad y fascinación por la grandeza del cielo estrellado. Bien lo expresó el reformador Juan Calvino (1509-1564) en el prefacio de su grandioso comentario a los salmos:

«Acostumbro a definir este libro como una anatomía de todas las partes del alma, porque no hay sentimiento en el ser humano que no esté ahí representado como en un espejo. Diría que el Espíritu Santo colocó allí, a lo vivo, todos los dolores, todas las tristezas, todos los temores, todas las dudas, todas las esperanzas, todas las preocupaciones, todas las perplejidades hasta las emociones más confusas que agitan habitualmente el espíritu humano».

Por el hecho de revelar nuestra autobiografía espiritual, los salmos representan la palabra del ser humano a Dios y, al mismo tiempo, la palabra de Dios al ser humano. El salterio ha servido siempre como libro de consolación y fuente secreta de sentido, especialmente cuando irrumpe en la humanidad el desamparo, la persecución, la injusticia y la amenaza de muerte. El filósofo francés Henri Bergson (1859-1941) da este insospechado testimonio: «De los centenares de libros que he leído ninguno me ha dado tanta luz y consuelo como estos pocos versos del salmo 23: “El Señor es mi pastor y nada me falta; aunque ande por un valle tenebroso, ningún mal temeré, porque Tú estás conmigo”».

Un judío, por ejemplo, rodeado de hijos, era empujado hacia las cámaras de gas en Auschwitz. Sabía que caminaba hacia la muerte y aún así iba recitando en voz alta el salmo 23: “El Señor es mi pastor… Aunque vaya por la sombra del valle de la muerte, ningún mal temeré porque Tú estás conmigo”. La muerte no rompe la comunión con Dios. Es paso, aunque doloroso, hacia el gran abrazo infinito de la paz eterna.

Por último, los salmos son poesías religiosas y místicas en su más elevada expresión. Como toda poesía, recrean la realidad con metáforas e imágenes sacadas del imaginario. Este obedece a una lógica propia, diferente de aquella de la racionalidad. Por el imaginario, transfiguramos situaciones y hechos detectando en ellos sentidos ocultos y mensajes divinos. Por eso decimos que no sólo habitamos prosaicamente el mundo, captando el sentido manifiesto de la rutina de los acontecimientos. Habitamos también poéticamente el mundo, viendo el otro lado de las cosas y otro mundo dentro del mundo de belleza y de encanto.

Los salmos nos enseñan a habitar poéticamente la realidad. Entonces ella se transmuta en un gran sacramento de Dios, llena de sabiduría, de amonestaciones y de lecciones que hacen más seguro nuestro peregrinar rumbo a la Fuente. Como bien dice el salmista: “En medio de peligros, me conservas la vida… y estás hasta el fin a mi favor” (Salmo 138, 7-8).

Leonardo Boff


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MOSAICO, 30-I-014

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Martínez Campos, 30/I/014

GUIA

                                               MOSAICO

                                 Silviano Martínez Campos

         LA PIEDAD, 30 de Enero.-  A COMO ESTÁN las cosas, vamos a tener qué agarrarle la sabia palabra dicharachera, a nuestros antepasados que acuñaron sentencias inolvidables, en su expresión pegajosas y en su pensar, sintéticas como para facilitar que luego,  luego, lueguito, se lleven a la práctica.????????????????????????Desde luego, si de iniciativas personales, muy privadas se trata, qué difícil ha de ser ponerlas en práctica. Y en el entorno social, pues tanto más. Y no se tratará propiamente, de estimular temperamentos emprendedores, esos no necesitan más que estímulos externos, sino de mover las inercias sociales, para darnos a entender que lo bueno para la sociedad, es bueno para cada uno de nosotros. En el plano social, ya es otra cosa: se tejen y entretejen uno y mil intereses, que solamente los muy emprendedores (aquí se trata de grupos), ven los incendios pero no se quedan pasivos a contemplarlos, sino ponen en juego sus vocaciones de bomberos espontáneos, para apagarlos.???????????????????????? Y COMO AÚN parece dirigirnos el pensar, antes de actuar, no sería por demás tomarnos esas pildoritas, esos comprimidos tan sintéticos y tan intuitivos, tan pintorescos y tan pegajosos, como “filosofía” del acontecer diario. Esto, si nos ha de costar trabajo asimilar los ensayos que brotan todos los días a borbotones, en torno al planteamiento y posible solución de cuanto problema nos viene descubriendo la gran crisis.???????????????????????? POR ESO DIGO, cualquiera podrá echar mano de un pequeño racimo de esa centenaria sabiduría. Se me ocurren unos poquitos de esos dichos: no por mucho madrugar, amanece más temprano y no sé si pueda ser aplicable al ansia desmedida de pretender que se resuelvan en un día, problemas acumulados por generaciones; pa’ pendejo no se estudia (este no es tan clásico), cuando pretendemos aplicar programas muy abstractos a la vida concreta y sencilla de todos los días;???????????????????????? hombre prevenido vale por dos, lo que es cierto, pero viene a desbaratar todo el más abusadillo que se rige por aquel otro dicho de el que tiene más saliva come más pinole, o al que madruga Dios le ayuda, o aún más, palo dado, ni Dios lo quita. YO ME QUEDO con este que dice: más vale prevenir, que lamentar. Porque ahora lo estamos viendo, cuántos desastres por construir a las márgenes de los ríos, cuántas calamidades por deforestar un cerro a bordo de carretera o de poblado, cuando vienen los deslaves o los aludes. ????????????????????????Cuántas calamidades, a responsabilidad de políticos y hombres del poder fáctico, por privilegiar compadrazgos y corrupciones, a cargo del tan decantado bien común. Cuántas calamidades por agenciar desde el hampa o desde la miseria, a los guardianes del orden público, que a fin de cuentas se convierte en desorden público. Y luego surgen los comunitarios, lo que suena bien, pero  no todo mundo sabe ni de dónde vienen, ni a dónde van. SEGÚN INFORMACIÓN DE la presidencia municipal, han empezado trabajos de limpieza en cauces y riveras de arroyos y cuerpos de agua (tal vez se refieran a remanentes del río en sus márgenes) en la zona urbana. ????????????????????????Se ha conformado una cuadrilla de trabajadores,  para comenzar en los arroyos Cinco de Oros, que cruza parte de la ciudad, y el San Cristóbal. Luego se seguirá con las márgenes del Lerma, en su viejo cauce. Se trata de quitarles nidales a animales dañinos, y evitar que el pasto seco alimente incendios. Desde luego gran parte de la responsabilidad del congestionamiento de basura en los arroyos, es del público. En cuanto al saneamiento del río, parte de la información dice:  Según el plan que se tiene, la tarea será “continuar cubriendo de material vegetal los taludes del Lerma y con eso iniciar una segunda fase del rescate del río sumado a las tareas de tratamiento de aguas servidas que realiza el Gobierno de La Piedad a través del Sistema de Agua Potable, Alcantarillado y Saneamiento (SAPAS) con la limpieza de más del 98 por ciento de las aguas negras que genera la ciudad”. HAY ESPERANZA DE que las cosas mejoren. Ahora sí, poco a poco tomamos conciencia de que enderezamos las cosas en esta sociedad global del desperdicio, o estaremos en riesgo de ahogarnos en nuestros propios desechos que de alguna manera, alteran el clima.???????????????????????? LOS LÍDERES MUNDIALES multiplican sus encuentros, sus agendas cubren cuantas urgencias surgen. Los pueblos se agitan en torno a sus necesidades vitales. Hay una muy acentuada sed: en algunas geografías, la sed por carencia o escasez del agua. En todo el planeta, la otra sed, la sed de justicia. Algo se mueve, algo se renueva. Los riesgos son muchos, pero las Esperanzas de algo mejor parecen opacar las tragedias. (NOTA, en las fotos, de Silviano, se ve a la tía Chepa, doña Josefa Campos Cerda, en toda su plenitud a los 95 años, conversando con su sobrina Miry). (www.miregionmichoacana.wordpress.com ).

 

El Sabino y alrededores

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(En Ziquítaro. Fiesta patronal 2014. Fotos de Silviano, mañanita del día 13 de enero)

           EL SABINO Y ALREDEDORES

                            Por Silviano Martínez Campos

          Apenas recuerdo, aquellos lejanos años de la infancia cuando la curiosidad incursionaba en torno a cualquier hecho novedoso que ocurriera en el pueblito, en Ziquítaro, el ombligo del mundo, dicho sea de paso.

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         Aquella vez, un tal día, de un tal mes, de un tal año de los cuarenta,  la curiosidad infantil se centró en la presita junto al sabino, junto al manantial central, el Ojo de Agua o La Ojodiagua, o para acabar pronto, Lojodiagua. Eran los años cuarenta, en año nebuloso, en día nebuloso para la memoria de hará más de setenta años,si le quitamos al 79 de mi actual edad,tres añitos por lo menos.

El sabino y alrededores, 54

         Tiempos en que, en honor a la veredad, funcionaban más los trabajos comunitarios, faenas, les decían, tanto el trabajo conjunto para mantener al corriente a la  parcela escolar, como para un cercado en algún potrero ejidal o simple y sencillamente, como se dice ahora, para una ronda nocturna.

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       Ronda, así se decía, cuando la llamada defensa (en el  pueblito) de alguna manera funcionaba y según lo entiendo ahora, de algo se cuidaban nuestros mayores, puesto que hacían turno para velar contra no sé quién y contra no sé por que. Mi mente curiosa infantil, aún, ni por sueños, penetraba en esa curiosidad profesional en torno a los aconteceres, que se desarrolla cuando el propio oficio se orienta a eso, dentro de la práctica del periodismo.

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      El caso es que ese día indeterminado había gran movimiento en la presita y en torno a la presita. Cuadrillas o grupos pala o pico en mano, trabajaban en desasolvar la presita. El uso de palas y picos, como herramientas de trabajos sobre tierras o pedregales, ya lo conocía, pero no aquellos utensilios o aditamentos, herramientas nuevas para mi: escrepas, o escrepadoras, como creo se les decía.

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     Ningúna herramienta complicada como supongo las hay ahora para esos menesteres, sean trascabos o, en trabajos ingenieriles complicados, aparatos manejados al último grito de la electrónica. Simple y sencillamente, en expresión popular aceptada, una cajita escarbadora, o arrastrradora de tierra, jalada por bueyes.

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Una cadena, supongo, que de alguna manera se fijaba al barzón, de allí al yugo y a picarle a los bueyes para que arrastraran tierra o lodo.

   No digo que en caso de que alguien decidiera, ahora, desasolvar la presita, usara las mismas “antiquísimas” herramientas de hace ya cerca de 😯 años; lo que pretendo decir es que ,en aquel tiempo, funcionaba eso, tanto el equipo, como el trabajo comunitario.

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      Supongo que la idea de entonces, era limpiar el pequeño embalse, para que en tiempo de escasez de agua,  fuera suficiente para abrevar al ganado. Como vaquerillo me constaba los bramidos y tal vez pleitos de las reses cuando se concentraban en ese lugar en tiempos de secas.

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    Y toda esa febril actividad (lo digo así a fin de parecer elegante), aunque mejor podría encajar la expresión de sudorosa actividad, era vigilada, no  por ningún capataz de látigo en mano, cigarro, o puro a flor de labio, de escupir por el colmillo, o de lenguaje “encabronado” (de cuidador de cabras o chivero, o vaquerillo, porque no crea, los inocentes vaquerillos a veces dábamos las cinco y las malas a los mayores, en nuestros círculos infantiles fuera de la censura familiar, en eso del lenguaje campirano).

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    Nada de eso, el laborioso y comunitario equipo del desasolve, era benevolentemente vigilado por el grandioso sabino, a su vez motivado por el arrullo del manantial que lo alimenta, y por la blanquizca y no menos  fresca y sabrosa agua,  que brotaba de sus dos veneros mayores, o de los veneros temporales cuando éstos mantenían toda su vitalidad luego de reventar La Ojodiagua. Así se decía cuando en tiempo de aguas las peñas vecinas parecían húmedo, regocijante cedazo.El sabino y alrededores, 49

(Los sabinos, o ahuehuetes, son de vidas centenarias, pueden durar siglos. En el caso de la antiguedad del sabino de Ziquítaro, ahora conocemos poco. Nuestros mayores de seguro estatan mayormente informados. En seguida transcribo unos dos párrafos de una ente vista a don Froyla Maya. El texto completo de esa entrevista, sobre datos interesantes en torno a Ziquítaro, aparece en la dirección electrónica de uno de mis blogs, anotada enseguida, abajo:

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“—Hay aquí un árbol muy grande, de la Ojodeagua, el Sabino.
—Yo lo sé.
—¿No recuerda usted qué edad tiene ese árbol?.
—Bueno, la edad no. Pero ese árbol tiene alrededor de trescientos años. Sí, ese árbol lo trajo el fundador de los Campos de Aquí de Ziquítaro, lo trajo de un pueblo que se llama Churipiceo, del Estado de Guanajuato. Ese árbol sí tiene alrededor de 300 años, porque el pueblo de Ziquítaro se fundó en 1694.El sabino y alrededores, 38

—No esas sí ya fueron después, que se hicieron de los terrenos aquí. No esto es de muy atrás. Por eso da la cosa que aquí empezamos. Mire, los arrieros que ocupaban, se iban y en una de esas, Alvino se llamaba el fundador de los Campos, fue el que trajo ese árbol, fue la plática que empezamos, el tema, verdá. Entonces trajo esos árboles porque era arriero y en esos, se trajo ese arbolito.
—De eso le platicaba don Francisco.
—Sí, y los dos árboles que están en el atrio de Penjamillo, también los trajeron hombres que se ocupaban de la arriería, pero esos sí eran perso…—Desde allá viene. Permítame…Adelante don Froyla, hablamos del sabino, así es de que tiene por lo menos cien, unos doscientos años, ¿no?, si es de fines del Siglo XIX, éste, del XVIII.

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—Las pláticas que llegué a tener con algunos. Sí, está muy cerca de los trescientos años, a como me han platicado. Como yo agarré esos datos.
—Se dirá lo que usted me está diciendo ¿eh?, nada más con el testimonio pues de don Francisco Aguiñiga…
—Sí, y de todo eso, sí. Y ya le digo, tocante a eso, eso es lo que le puedo platicar.
—Esta era una región maicera, ¿verdad?, y según dicen, todo este Bajío michoacano era región maicera. Y de primer orden…”

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LA ENTREVISTA, A DON FROYLÁN MAYA VARGAS, PUEDE VERLA EN:

http://ziquitaromipueblito.wordpress.com/2010/02/28/don-froylan-maya-vargas/

Y MÁS SOBRE EL SABINO, EN:

http://eltalsilviano.wordpress.com/2013/02/03/ziquitaro-la-ojodiagua-su-majestuoso-sabino-y-alrededores/

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MOSAICO, 2-I-014; MI CAMINAR, segunda parte

MOSAICO, 2-I-014

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(Fotos de SMC)

GUIA

MOSAICO

Silviano Martínez Campos

LA PIEDAD, 2 de Enero.- LA TELE, ESA gran educadora, nos está moviendo el tapete y situándonos a cada quien, en su lugarcito, para no andar de pretensiosos y creer que vivimos en el ombligo del mundo. Así, desde la primaria y en todos los niveles de la enseñanza, hasta los altos estudios, se enseña que la Tierra es redonda, cómo, y por qué, y cuál es la razón por la cual “rueda”  y “rueda” alrededor del Sol, y junto con éste, alrededor de la galaxia y ésta moviéndose junto con otras muchitas (miles de millones, je je), en un un Universo que también se mueve, y se ha movido desde aquel grito inicial del gran proyecto amoroso que nos lanzó a la vida y en busca de la Vida. Digo nos lanzó, porque me incluyo, desde luego. Y de eso, según el conteo de nuestros científicos, hará  un poco más de 13,300 millones de años. Eso marea, pero es maravilloso. AHORA RESULTA QUE viene la tele y nos dice, mientras espera uno el nacimiento del año nuevo, 15 horas después, que a esa hora, las 7 de la mañana, ¡ya estaba naciendo!, 15 horas antes, en Australia. Es como cuando de niño, escuchaba uno que mirando fijamente, en la noche, una tina con agua, en el reflejo del líquido se daba cuenta uno por dónde nacía el año. En mi caso, nunca logré saberlo, por más que clavaba mi vista en el utensilio. Pero los científicos son de creer, lo mismo cuando nos dicen cuántas vueltas da la Tierra sobre sí misma, para completar una de sus andanzas alrededor del Sol, que cuando nos advierten que el cambio climático (y otras curiosidades de nuestra gran crisis), se debe, en buena parte, a la acción depredadora de nuestra especie. Y de paso nos advierten: si no arreglamos a tiempo las cosas, haremos mutis por lo menos de la maravillosa civilización que construimos.LA TELE, ES, pues, una gran educadora, cuando nos informa, con una precisión admirable, dónde ocurrió el último ataque terrorista, por qué, y cómo; dónde se registró el último quejido de la Tierra, en algún tsunami, algún terremoto imprevisible como todos, algún huracán de incontrolable furia; o cuando nos informa sobre algún ataque a la dignidad humana sea secuestro, trata de personas o sencillamente el desamor o el descuido que hace se nos mueran de hambre unas 1,200 millones de semejantes. COMO NO SOY educador, por eso mismo considero que la tele también nos educa en lo que consideramos no debe ser. Con la insistencia en el consuma esto, compre esto, con este menjurge se cura usted de todas las dolencias y un etcétera de banalidades en el espectáculo, que también abundan. Algún pensador expresó, según entendí, que lo mejor de la tele, es que no debió existir. Bueno, pero una vez que ya está con nosotros, ojalá leyes, reglamentos y usos la hagan cada vez mayor instrumento de la promoción humana. Y SIN PERDER piso, a pesar de que podamos informarnos día, a día, por qué nos está llevando la trampa, es bueno agarrar piso afirmándonos en nosotros mismos, como comunidades. Por eso da gusto presenciar cientos y cientos de piedadenses, y visitantes, llenar con su curioso y festivo caminar, los espacios del centro cívico durante los días decembrinos. Esto, fuese participando en algún espectáculo, gozando de la tranquilidad despreocupada y del descanso merecido, en algún sitio público. Fuese en una celebración en su centro de culto, como las celebraciones religiosas de La Virgen de Guadalupe, El Señor de la Piedad y escuchando las prédicas siempre aleccionadoras de sus dirigentes, caso de los católicos, de sus  presbíteros encabezados por los obispos auxiliares de Morelia, oriundos de la ciudad piedadense, Carlos Suárez Cázares y Juan Espinoza Jiménez. ????????????????????????

????????????????????????Y SIN PERDER el piso, las fiestas patronales en cada uno de nuestros pueblitos que reúnen a los de aquí, y los de allá, en buena convivencia, aun cuando a veces, de manera inevitable, domine la “conbebencia”. Y ya sabemos que si se hacen los “brindis” adecuados, eso contribuye a que los festejos resulten de lo más regocijante. Sabemos que los migrantes procedentes de nuestros pueblitos, contribuyen, en gran manera, a la economía de la región, aquí, y en todas partes. Pero el deseo de que vengan, no es sólo por el interés de los dólares, sino porque recuperen, en sus nostalgias, los pasos de su infancia y de su juventud por estas tierras que los vieron nacer, herencia también, compartida por quienes ahora son ramas, flores, frutos de aquellas que nacieron aquí, y que aquí dejaron sus raíces. Y NO IMPORTA que el mundo informático nos mueva el tapete, aquí estamos, de aquí somos, este es nuestro ombligo del mundo.DSCN2199DSCN2186DSCN2229DSCN2222 Cada uno de nosotros, personas y comunidades, es centro de perspectiva, desde donde “ve”, en la información y en el arte, y a su manera, la gran trama, amorosa, que estamos descubriendo y de la cual formamos parte. Por eso, y por otras mil razones, Feliz Año 2014 para mis posibles lectores. (www.mitierramaravillosa.wordpress.com )

(A MANERA DE COMPARACIÓN, EN ESO DE LAS FIESTAS:

http://lapiedadymiregion.wordpress.com/2011/02/ )

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MI CAMINAR. POR LA SEGUNDA VEREDA

La Piedad, 5 de Enero de 2014.

A pocas horas de que la manecilla del reloj de los 78, entregue su relevo a la que sigue, ¡qué momento más oportuno para recordar!, un 5 de enero, cuando se cumplen los 79 y, lo más importante, se penetra, al atardecer, como no queriendo, en el túnel enigmático de los 80s.

El calendario formal, es lo de menos. El “calendario” del soñar, es lo de más. Y por eso unas horas más, daré vuelo a mis ensueños para contar, cantar, y quien quite logre salir de mi narcisismo y de mi “egocentrismo” y así poder decir algo a propósito de mi caminar, pero a la hora del atardecer, en el crepúsculo de la ancianidad y, por qué no, en la aurora del amanecer, si las cosas han de verse con Esperanza, según se vea o se sienta, conforme a las enseñanzas del caminar, pero éste comunitario.

         Bajo pues la escalera, hacia los sótanos del mí mismo, dijéramos, hacia mi propia subjetividad según lo prometido en MI primer CAMINAR, http://eltaller.us.es/index.php/MI_CAMINAR

 para incursionar en el país de los sueños, vale decir, del recordar. Y lo haré a manera de pinceladas, de aquí, y de allá. De aquí, como lo veo ahora. De allá, como lo presentía tal vez entonces.DSCN1406

Y en la mañanita del cinco,  y a las cinco cuarenta y cuatro marcada en el reloj de “pader” que me acaba de regalar GUIA (a ver si así mando más temprano mi material, digo yo) , y lo agradezco, vago por mis ensueños para contar de aquella vez en que se me apareció un monstruo. Y fue en Panindícuaro.

Siempre me han gustado las mañanitas, sobre todo campiranas. Siempre me han gustado las tardecitas, sobre todo campiranas. Y aquella mañana, no sé ni por qué, andaba por  Panindícuaro con mi papá Chon, a quien siempre me le pegaba en sus correrías de músico pueblerino, o a la hora de sembrar el trigo, o el garbanzo, en el potrero ziquitarense llamado La Ciénega, o simplemente a la hora de las cosechas del maíz, fuese en la milpa del Potrero de los Cerdas, ahora barrio, fuese en El Palo de la Llegada, o en la “pedacera” de parcelitas en El Guayabo, o en El Potrero Viejo.

Pero creo que en Panindícuro mas bien andábamos de turistas y no en planes de trabajo. Alguna encomienda de los afanes familiares, o tal vez alguno de los mandados, a los cuales era afecto el servicial de mi papá.DSCN1405

El caso es que sentí algo como escalofrío al oír con su gran intensidad los resoplidos del monstruo y quedé paralizado por el no saber y el no  poder, aun cuando quedaba en mí un dejo de confianza, porque en ese trance no estaba solo, sino bajo la protección de mi padre.

No alcanza mi imaginación para describir aquel monstruo de fauces indefinidas, rasgando con su presencia y lo blanquizco de su vaho, la oscuridad todavía de la naciente mañana.

Decían que esa bestia, ese monstruo, pasaba todos los días, y que brotaba de las tierras de Guanajuato para caminar asustando chiquillos por todo un trayecto que pasaba por donde dije, recorría en su chacachaca rodar pasando por Ajuno, cerca de Zirahuén, y no sé si llegaba hasta Uruapan.

Debió llegar, porque una vez, según decían, ya en las entrañas del monstruo, hubo necesidad de recorrer sus corredores intestinos para buscar dónde, el niño tragón, hiciera de la popo, lo que no logró por cierto, según decían, porque se  hizo antes y alcanzó por ello enérgico reproche. Y según decires chistosos de Trinillo, el sonriente vecino de parcela paterna, el dicho defensivo del niño aquel, era simplemente: nomás no me legañes Cana (mi papá). Es que en tal aprieto y al intentar pasar de un carro al otro, hubo el riesgo de que ahora me fuera imposible contar aquello, y no tanto porque me hubiera hecho antes de tiempo.

De todas maneras, guardo gratos recuerdos de aquello que me pareció bestia. Fue el primer medio de transporte que me llevó a México, cuando mi abuelo Vicente nos trasladó a Ramiro, Ramón y a mí, a Puebla, donde comencé, por no sé qué designios, mi internado educativo de seis años, para completar poco a poco la información que había captado en el librito que me regaló en Penjamillo la bendita madre Francisca, según dije.

De ese año en adelante, hasta bien entrados los cincuenta y creo que aún después, aquello que consideré bestia me trasladó también, en su seno, a recorrer mundo, las muchas veces que viajaba a la capital, desde la antigua estación de Santa Ana (le decíamos estación de La Piedad), o a Mexicali, la primera vez, ya de joven, con mi papá, ida y vuelta, pero el regreso en un trayecto que duró tres días, en asientos de madera. O al regreso de Morelia, ya con críos, en un recorrido de casi un día, hacia la ciudad de México, toda una excursión que nos permitió disfrutar de cuanta golosina se nos puso por delante por afanosos vendedores durante cada estación pueblerina, o  atisbar el misterio de por qué muchachos, en la noche oscura, por las inmediaciones de Tacuba, agarraban al tren a pedradas, antes de  éste llegar a la entonces nueva estación de Buena Vista.

Pero ¡Oh decepción!, se acabó el encanto de los trenes populares, luego que los afanes privatizadores los vendieron al negocio privado. Pero en el pecado llevamos la penitencia: ahora se considera que el ferroviario es un transporte ecológico, y se piensa volver a ellos, como en la vieja Europa, donde bien que funcionan. Aunque sea sin el chacachaca monótono durante los interminables recorridos contemplando desde la ventanilla el variopinto paisaje mexicano, con la tracción silenciosa del diesel o más aún, de la energía eléctrica.DSCN1373

Ahora me divierte, también por las mañanitas, el grito sonoro del tren que en su caminar bien hacia Guadalajara y más allá, o a Colima, grita, a todo pulmón, durante las silenciosas mañanas, al pasar por San Juan del Fuerte, como si dijera: mira, aquí estoy, todavía vamos juntos en el atardecer de la vida.

Cambio de frecuencia para decir que aquel día, o aquella tarde, no estoy seguro, y bajo el añoso mezquite de la casa que fuera de papá Vicente y mamá Petrita y luego de papá Chon y Mamá Benita, la casa del sufrimiento, jugaban los niños sus rondas infantiles, pero echando mano de las estrofas que, según voz familiar, eran de la autoría del cuando niño,“poeta” Silviano.

Miry, Flavia, Gabrielita y otros de la ronda familiar, danzaban va y viene, a la manera del Matarili, pero entonando el Cabudedos, Cabudedos, Cabuderos; Los Mecates, Los Mecates, Los Mecates; Sani Sani, Sani Sani, Sanisantes. Era tal el alborozo infantil que Chon les llamó la atención considerando tal vez que era una especie de profanación al estro del susodicho poeta. A mi desde luego me parecía toda aquella inventiva infantil de la chiquillada, una feliz ocurrencia.

No tan feliz, ni tan infeliz, aquella versificación habría de retomar otras dimensiones, al casi engarzarla con el cantar de altura del músico Rossini, en su crescendo de la obertura El Barbero de Sevilla.

Decían las crónicas familiares que al niño Silviano le dio por cantar, en los albores del despertar a la vida social, unas estrofas tan “originales” y tan “extensas”, como lo arriba mencionado. A uno de los muchachos de la buena, servicial, alegre familia Duarte, vecinos en la casita del Llano, se le ocurrió dotar al referido “músico-poeta” del instrumental necesario para su desempeño, y fue como le improvisó con un leño largo, un tololoche, y con cordeles de lazo, las cuerdas. Y así, con su gabán bien puesto y su flamante tololoche, cantaba y cantaba el  Cabudedos, cabudedos. Así decían.

Días vendrían cuando durante una postración de esas que hacen mella, el tal cantito recobrara vida y luego se le colgara al más profesional y desde luego mejor articulado del crescendo referido, para expresar indecibles mociones que también, por sublimes, marcan vidas y despiertan añoranzas.

Fantasías posteriores en busca de explicaciones, habrían de jugar con los números de la aritmética, al recurrir al cuatro del ritmo dominante, que mitologema, en determinadas tradiciones significa ni más ni menos, que lo universal existente. La mente intelectualizada inventando conclusiones que en el sentir de un niño era simplemente divertido “cantar”.

Cambio de frecuencia para decir que durante las correrías infantiles de vaquerillo, no había más quehacer que atajar las reses para contenerlas en el pastizal que uno considerara mejor; y en el interin, usar los paredones a manera de resbaladillas, dizque nadar en la tinaja del tiempo de aguas, improvisar la fogata con leña de tepame, palodulce o de perdida del modesto casahuate, cantar o componer versos.

Esto del cantar y componer versos, es relativo, porque de recordarlo, sólo intenté  hacerlo una vez, con  una “composición”, tan original, tan original, que la bauticé como La Guaracha y no sé por qué, sería con el afán de darle compañía al guarache. El caso es que en mis ratos libres, cante y cante, camine y camine por los campos que duraron días, hice la referida “composición”, cuyo texto quedó en los archivos de la memoria, pero ¡Oh Curiosidad!, al tratar de desentrañar después los intríngulis de aquello, resultó cifrado, con el 4 como referencia del universal existente y el total diez, como la plenitud de plenitudes, según determinadas tradiciones, de reminiscencias apocalípticas.

Ganas de hacerse tarugo, porque si a esas vamos, especulando sobre eso, todo está cifrado para enseñarnos a caminar según los diseños de la vida realmente existente, a fin de completar la plenitud que vendrá, pero ese, en realidad, es el verdadero cantar, el cantar de los cantares. Y cualquiera lo puede percibir, si se abre al gran libro de la naturaleza, ahora amenazada por nosotros mismos, que somos también de la familia de los vivientes, o dicho de otra manera, de la familia de lo realmente existente.

Pero aquello de las mociones, u ondas que interrumpían mi discurrir de niño, y que se dieron durante algunas temporadas, no pasaban de ser elucubraciones infantiles, que mi persona vaqueril interpretaba simplemente como “otra figura”. Pero eso nos sucede a todos cuando hacemos paréntesis en el mundanal ruido y nos dejamos llevar por las mociones (o susurros imaginativos) que nos regalan el amor, o el afecto, la admiración o el respeto,  sea a una persona, a una planta, o a un animalito.

Lo que sí digo, y esto sin cambiar de frecuencia, es  aquello de la estrellita y el grillo, que de alguna manera he contado en otras oportunidades de mi modesto escribir. Pero, por lo demás, no es cosa de buscarle rebuscadas explicaciones a lo que puede ser común en el ambiente campirano en un niño que contempla el firmamento y sus estrellas. Y no son deseables los apagones, pero durante ellos, el hombre urbano bien podría contemplar el cielo y remembrar sus nostalgias del paraíso perdido.

HPIM1859El caso es que serían los seis o siete años cuando aquella noche vi las estrellas, en particular alguna de ellas que me llamó…la atención, pero al mismo tiempo escuchaba un grillo cantador. En mi mente infantil, no disocié al grillito por aquí, a la estrellita por allá, aun cuando creo le daba su lugar a cada una de las criaturas mencionadas.

Porque en un momento, creí que grillito y estrella cantaban y brillaban (tintileaban) al unísono. O más bien dicho, la estrellita en su intermitente tintilear, expresaba, al grillito, en su intermitente canturrear.

Será cosa de aprender a leer, en nuestro caso el homo sapiens civilizado, releer, a la naturaleza. Los científicos nos dicen ahora que no hay ser aislado en este Universo mundo. Ni átomos, ni estrellas, ni grillos. Nuestra edad es la misma para todos, unos 13,300 millones de años, poco más o menos; somos una familia (la Creación) y a ella pertenecemos y nuestro destino es compartido.

También se dirá que la raza humana, la única, con sus admirables matices,  tiende a su unidad; pero si no se une realmente, se destruye y esto no es juego, ni mucho menos retórico.

En eso del bailar, lo digo con franqueza, no soy modelo, ni me considero serlo en nada. Los internados de antes, en eso y en algo más copaban, pero además condicionan los propios temperamentos. No es desdeñable, sin embargo, que de todas maneras lleva uno la música por dentro, porque eso le fue dado y no hay castraciones ideológicas que lo quiten.

Recuerdo bien que yo seguía, a Chon, músico pueblerino, en algunas de sus “tocadas”, en sus fiestas, y bien que se desempeñaba con el trombón. Y era cosa de ver y oír aquellos jarabes, del uso campirano entonces, como aquella vez en San Antonio Carupo, donde la chusma infantil se entremezclaba entre los adultos para vibrar al ritmo zapateado.

Y no era ni es  desdeñable aquella costumbre, en fiestas pueblerinas, de acompañar a la banda de música tradicional, aun cuando a veces sea un “privilegio” de alumbrados, o sea cuando a  uno se le han pasado las cucharadas, zapateando y al son que le toquen baila.

Son de recordar expresiones recientes, en otras latitudes, cómo todo un pueblo despidió a su líder (Mandela) con cantos y baile. Aquí, nosotros, disponemos según se cree de cientos y cientos de danzas. Somos, pues, un pueblo de artistas. Vale una especulación: ¿Sería el mismo México si hubiésemos recibido con danzas a los Papas, no sólo con discursos, y sintonizando con ellos en el mensaje que ahora se dice, es de alegría?.

El cambio de frecuencia me permite decir lo que llegó a decirse, en aquellos tiempos un poco turbulentos, a nivel  de pueblito, que un día llegó por los cerros de Ziquítaro un padre, posiblemente misionero, procedente posiblemente de Zamora, cabecera de la diócesis. No era raro que las misiones tanto de religiosas como de sacerdotes, fueran complementarias de acciones rutinarias dentro del esquema usual en estos menesteres de fe. Lo que me impresionó fue el hecho del caminar del misionero, quien según se decía, se regresó también, a campo traviesa, a pie, rumbo al lugar de donde había venido.

Eso debió impresionarme, porque muchos años después, luego que me llevaron de la plancha de operaciones a la cama de reposo, y ante la preocupada concurrencia de médicos y directivos del internado, se me ocurrió decir que sería misionero. Lo chistoso del caso, es que pretendía llevarme a la enfermera de compañera, a mi empresa misional, je je. El caso quirúrgico debió ser delicado, porque supe que un año después un compañero del internado, no sobrevivió a la apendicitis aguda. No me tocaba, si no, de seguro ni lo mencionaría ahora.HPIM1860

Es de dudarse si en la adolescencia los afanes misioneros no serán sino el deseo de aventura por países exóticos, antes que debidos afanes evangélicos.

 Ahora pienso que hay muchas maneras de ser misioneros, aún laicos. El caso es que abundan: misioneros que expresen algo, en pequeño, o en grande, en favor de la vida, amenazada por nosotros mismos. En todo caso, serán siempre biofílicos los designios de la Vida.

http://eltaller.us.es/index.php/FANT.13-_A2K_O_EL_ERROR_DEL_MILENIO

Cambio radicalmente de frecuencia para relatar lo que considero una experiencia subjetiva (y espero no sea redundancia entre los dos términos), la cual podrá interpretarse como se pueda o como se quiera, según enfoques, pero que la presento solamente como un acontecimiento síquico, en sus líneas generales  no borrado de la mente, a través del tiempo.

HPIM1877Soy consciente de que esto es un atrevimiento, pero va como lo sentí, lo viví, lo experimenté. En todo caso, no me siento, en torno a ello, ni único, ni exclusivo y caigo en la cuenta que, a pesar de todo, cada uno de nosotros, y todo lo existente, es un enigma siempre abordable, y desde la perspectiva creyente, un misterio de la vida.

Es un asunto para consignarse en libro, me expresó  alguna vez una persona autorizada; una especie de incursión en el inconsciente colectivo, acaso, le escuché a otra; y sé ahora, que en determinados asuntos, no se le pueden poner condiciones a Quien decide ofrecer un regalo…compartido. Al fin y al cabo, “nadie se vuelve loco por recibir un mensaje de  paz”.

Son, en todo caso, meras opiniones subjetivas en el fondo y,  en la forma, expresiones literarias si acaso, sin que de ninguna manera, y en ambas modalidades, me atribuya en ello competencia ni académica, ni autoridad en ninguna clase de investidura.HPIM1890

El no haberse borrado en lo fundamental, aquellas experiencias a través de las décadas, 39, 40 años, y al ser apreciado su contenido como algo bueno y por lo tanto con indicios de verdadero, es por lo que considero, he considerado, abordarlo por escrito (exclusivamente por escrito) de diversas maneras.

Admitiendo, como admito ser diletante, en las diversas cuestiones que abordo, y sin que tenga para mi ningún sentido referirme a circunstancias objetivas que hayan rodeado mi entorno de entonces, reconozco mis limitaciones de expresión y, al mismo tiempo, considero que todo aquello podrá decir algo a mis posibles lectores. Nada más. http://silviano.wordpress.com/2011/04/29/suenos-guajiros-rusticos-vi-silviano-martinez-campos/

Y si bien las experiencias comenzaron en el 74 y se prolongaron el 75, relato aquí el que considero episodio central de mis vivencias. Sueños Guajiros, pues, dicho a la manera festiva, reduciendo todo a lo que, a fin de cuentas, podría ser un episodio más de lo que miríadas de personas han aportado para la buena marcha de las cosas, en lo pequeño y en lo grande.

HPIM1891Ni qué decir que como ciudadano me inclino porque nuestro entorno social se oriente, en todos los niveles, por la justicia y la unificación humana. Y como católico, que el mensaje del Señor Jesús sea una aportación vigorosa en todas partes, para que se reoriente nuestra vida comunitaria igual en justicia y en la paz constructiva que salvaguarde la vida, tan amenazada hoy  por hoy, en todas sus expresiones.

Va pues mi relato (relato, dije, no crónica):

Era un día de octubre, media mañana. Bajé la escalera de mi pequeño departamento, en un cuarto piso y en uno de los recovecos vi un paquetito de Sal. Lo digo, para ubicarme. Había suspendido mis clases que daba sobre una materia quizás de título rimbombante como geopolítica de la información (agencias noticiosas y organizaciones relativas al periodismo en niveles no nacionales) y mis alumnos eran, sobre todo, muchachas, lindas por cierto.

Había dejado las clases por una especie de obnubilación que pude entender vagamente como enfermedad y los médicos tal vez sin vaguedades, la calificaban así.HPIM1899

Caminé por la calle de Edison, rumbo al centro de aquella desde entonces gigantesca ciudad de México. Poco antes de la alameda central vi los cristalitos del piso, activados en su reluciente esplendor, por el sol mañanero. Mi subjetividad transtornada los interpretó como estrellitas, estrellas reales de esas del firmamento, y luego como una proyección hacia lindas muchachas.

Aturdido como andaba, llegué a la Alameda central, la crucé por el lado frontal del Palacio de Bellas Artes, crucé la avenida Eje Lázaro Cárdenas, o Niño Perdido, sobre lo cual no me ha interesado precisar cuál era el nombre de entonces.

Tomé, en mi caminata, la avenida Madero, que comienza según creo recordar con La Torre Latinoamericana y sigue el templo de San Francisco. No recuerdo haber pasado al templo, el cual era de mi predilección  porque admiraba su interior, sobre todo aquellos grandes cuadros con motivos franciscanos. El templo, pues, dedicado a San Francisco, no me atrevería a decir santo de mi devoción porque en aquellos tiempos no me consideraba muy devoto, pero sí santo de mi admiración, entonces y ahora.

Continué mi caminata rumbo a Bolívar, obvio, por la banqueta, puesto que la calle no se abrió al peatón sino décadas después.HPIM1907

Poco antes de aquella calle mencionada, me sentí transformado en un ser bellísimo, cuerpo reluciente con los colores del oro, tornasol el cuerpo, tachonada la frente con diminutas joyas a través de las cuales y de la diadema que coronaba la cabeza, recibía mensajes luminiscentes de lo alto, o de lo profundo.

Creí no perder el juicio, porque no me atreví a cruzar la calle antes de que se pusiera la luz verde del semáforo. El de la voz me había “dicho”, respeto sus reglamentos.

Todo atolondrado giré hacia la izquierda y luego también a la izquierda por la calle de Tacuba, creo que así se llama. Y frente a la casa perfumada (una aromática perfumería) mirando al Norte, sobre aquellas edificaciones, llegué a creer que el mensaje también era para quienes destruyen la Tierra.

HPIM1912Seguí rumbo a la Alameda, me senté en una banca que miraba hacia un conjunto colonial de dos templos, plazoleta de por medio y, en el centro de la edificación, plazoleta de  por medio, uno como museo, o palacio artesanal, del cual provenían bellas piezas del folclore mexicano, algunas tal vez con temas de la revolución mexicana. En el momento en que escuchaba la música de mi tierra, de mi México, me invadía una tranquilidad, una paz indecible, con dejos de suave melancolía.

Me levanté de la banca, me dirigí hacia el Poniente y en las cercanías del templo de San Hipólito, pero todavía en la Alameda, me encontré a un colega zamorano, periodista muy activo entonces, de trato amable siempre conmigo, que interpreto como una característica de su talante y una simpatía innata en él, por el paisanaje. Me preguntó en torno de un accidente ocurrido tal vez el día anterior, en una de las estaciones del Metro. No se me ocurrió ni entonces ni después, averiguar en la prensa los pormenores de tal accidente, así es de que no logré contestarle con precisión, y no llegué a detectar si él detectó mi perturbación.

Allí había terminado mi vivencia, regresé a casa y de lo demás de ese día, de plano nada recuerdo. http://eltaller.us.es/index.php/FANT.3-_ENCUENTROS_CERCANOS

HPIM2017

Ziquítaro. Fiesta patronal 2014. EL CASTILLO

El castillo, 1

EL CASTILLO

Tenía desde luego su atractivo el “torito”, un artefacto elaborado por los mismos artesanos que manufacturaban el castillo. Una como armazón hecha con cañas de carrizo, u otros materiales, en forma, claro, de toro, y entreverada en sus costillas y en su cabeza, con entramado de tubitos en los que se anidaba la pólvora, tal vez los materiales luminiscentes que hacían colorido el artefacto; y los tubitos que detonaban los abundantes buscapiés que se arrastraban por el suelo, o se elevaban sin ton ni son, en busca precisamente de los pies o la curiosa humanidad de los presentes.

El castillo, 32El castillo, 33

Un hueco en la parte baja del torito, facilitaba que un muchacho audaz y travieso, se animara a entrarle al toro, literalmente, ponérselo sobre su cabeza y así, corre y corre, correteaba a los igualmente traviesos muchachos que pretendían escapar de los “buscapiés”, o de los cohetes inofensivos. Bueno, esa era mi experiencia de niño y aún de joven: en otros lugares y tiempos, debió tal vez ser distinto,  de acuerdo a la creatividad de los artesanos fabricantes de castillo y su inmediato precursor el torito, una vez que la autoridad había sonado la trompeta para empezar la corrida de toros, digo del toro, persiguiendo a los alborozados muchachos.

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 Y no está usted para saberlo ni yo para contarlo, joven lector de esto, habría de verse, o más bien de oírse, la algarabía del respetable público ante las travesuras del toro y las corretizas de la muchachada para evitar sus inofensivos cohetes y buscapiés. Habría de venir luego la exaltación del sentimiento, no sé cuándo nacido en el curso de las generaciones, de sentirse elevado, sublimado a aún más ser expresado por luces, chasquidos de los fuegos cada vez que los expertos artesanos cambiaban la escena .El castillo, 34

Y, aunado a todo eso, algo que había comenzado desde las corretizas del toro, con aquellos sones purépechas precisamente llamados toritos, y aquí sí, como dice el dicho, la banda de música tradicional toque y toque, fuese de Zirahuén, de Ichán o de cualquier  punto del mapa del pueblo de artistas, el purépecha o el tarasco, como antes se decía.

El castillo, 2El castillo, 4

 Era cosa de vibrar en exultante acorde sostenido, al ritmo de

sus llamativos, exultantes y pegajosos sones  diseñados tanto para sintonizar con la gritería festiva, como para zapatear cuando viniese el caso y elevar la fiesta brava, entonces sólo “ cibernética”, a las alturas del arte y del regocijo por estar en día, más bien noche, de fiesta, y formar parte, íntima  del terruño y su gente, animados por la devoción, o no, del santo patronal o del “santo” laico, en caso de las celebraciones cívicas.

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 El espacio se prestaba, en el amplio solar tal vez reminiscencia de la familia Cerda (Josefina, Concepción, Juan), nombre homónimo aplicado también a un  potrero cercano al poblado, denominado Potrero de los Cerdas. Tiempos aquellos, cuando se estaban conformando las cosas tal y como ahora las conocemos. Pero como eran conforme a las entendían nuestros antepasados, padres y abuelos, hijos de su tiempo, que determina conductas y aconteceres. El caso es que así, y todo, las fiestas cívicas, o la patronal, algún tiempo suspendida, eran motivo, como ahora, de concentración de los fervores campiranos que requerían, como ahora, sus expansiones.

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 Aún así solamente una vez hubo de lamentarse un accidente, cuando un torito se pasó a un salón de la vieja escuela, donde según llegué a saber, se refugiaban algunas personas y fue que  una chispa del torito fue a dar a unos cohetes y resultaron varias personas con quemaduras. Estoy hablando de los cuarenta, o de los cincuenta. Era entonces la plaza improvisada, de una sola pista para dar la vuelta sobre todo muchachos y muchachas, practicando el flirteo regalándose flores recogidas de los huertos familiares. Y el castillo, obviamente cuando lo había, “si no, no”, en una esquina de la plaza.

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Antes, y entre los juegos, el del famoso palo encebado, a prueba de muchachos audaces que sorteaban la prueba de los resbalones para poder llegarle al premio colocado en la cima del madero. Una sola pista dije, mientras la banda de música, donde se podía, y años después, una generación más, en el kiosko sobrepuesto al que fuera un depósito del agua potable, que llegaba por bombeo desde la ojodeagua central.  Los usos han cambiado, la población también y ahora la serenata es a tres pistas, para darle gusto a todos los gustos.

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 El circular por los ambulatorios de la plaza, por el gusto de los mayores, o por el flirteo de los jóvenes que, ya sin compartir ramos de flores, tal vez comparten ramos de relucientes miradas que sintonizan con la antenita de aquellos ojos negros o cafés. La pista otrora para el deporte, el día festivo para sintonizar con el canto y el baile del pueblo; y la pista en un rincón, pero no por eso menos sobresaliente, donde se centran las miradas y la admiración por el arte pirotécnico armado por los artesanos de Jacona, la familia de artistas del fuego de artificio, Gracia y Serafín.

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Y así, con miradas mediante las cuales se bendice al mundo, palpitar de corazones juveniles que buscan en el amor trascenderse  y la admiración por la inventiva humana en el canto, la música, la danza y la explosión luminosa de coloridos, nuestra generación va tejiendo también su propia historia para sintonizarla con los anhelos de ser mejores, los de aquí, y los de allá, porque al fin y al cabo la vida también danza con los regocijos de una fiesta patronal en un humilde pueblito michoacano. (Silviano Martínez Campos).

El castillo, 21El castillo, 19El castillo, 17El castillo, 8El castillo, 12El castillo, 16El castillo, 25El castillo, 22El castillo, 23El castillo, 29El castillo, 18

El tiempo de la Gran Transformación y de la Corrupción General. Leonardo Boff

El tiempo de la Gran Transformación y de la Corrupción General

2014-01-24


Normalmente las sociedades se asientan sobre el siguiente trípode: la economía, que garantiza la base material de la vida humana para que sea buena y decente; la política, por la cual se distribuye el poder y se organizan las instituciones que hacen funcionar la convivencia social; y la ética, que establece los valores y normas que rigen los comportamientos humanos para que haya justicia y paz y para que se resuelvan los conflictos sin recurrir a la violencia. Generalmente la ética viene acompañada de un aura espiritual que responde por el sentido último de la vida y del universo, exigencias siempre presentes en la agenda humana.

Estas instancias se entrelazan en una sociedad funcional, pero siempre en este orden: la economía obedece a la política y la política se somete a la ética.

Pero a partir de la revolución industrial en el siglo XIX, más exactamente a partir de 1834en Inglaterra, la economía empezó a despegarse de la política y a soterrar a la ética. Surgió una economía de mercado de forma que todo el sistema económico fuese dirigido y controlado solamente por el mercado libre de cualquier control o de un límite ético.

La marca registrada de este mercado no es la cooperación sino la competición, que va más allá de la economía e impregna todas las relaciones humanas. Pero ahora se creó, al decir Karl Polanyi, «un nuevo credo totalmente materialista que creía que todos los problemas podrían resolverse con una cantidad ilimitada de bienes materiales» (La Gran Transformación, Campus 2000, p. 58). Este credo es asumido todavía hoy con fervor religioso por la mayoría de los economistas del sistema imperante y, en general, por las políticas públicas.

A partir de ese momento, la economía iba a funcionar como el único eje articulador de todas las instancias sociales. Todo iba a pasar por la economía, concretamente, por el PIB. Quien estudió en detalle este proceso fue el filósofo e historiador de la economía antes mencionado, Karl Polanyi (1866-1964), de ascendencia húngara y judía y más tarde convertido al cristianismo de vertiente calvinista. Nacido en Viena, desarrolló su actividad en Inglaterra y después, bajo la presión macarthista, entre Toronto en Canadá y la Universidad de Columbia en Estados Unidos. El demostró que «en vez de estar la economía embutida en las relaciones sociales, son las relaciones sociales las que están embutidas en el sistema económico» (p. 77). Entonces ocurrió lo que él llama La Gran Transformación: de una economía de mercado se pasó a una sociedad de mercado.

Como consecuencia nació un nuevo sistema social, nunca habido antes, donde no existe la sociedad, solo los individuos compitiendo entre sí, cosa que Reagan y Thatcher van a repetir hasta la saciedad. Todo cambió, pues todo, realmente todo, se vuelve mercancía. Cualquier bien será llevado al mercado para ser negociado con vistas al lucro individual: productos naturales, manufacturados, cosas sagradas ligadas directamente a la vida como el agua potable, las semillas, los suelos, los órganos humanos. Polanyi no deja de anotar que todo esto es «contrario a la sustancia humana y natural de las sociedades». Pero fue lo que triunfó, especialmente en la posguerra. El mercado es «un elemento útil, pero subordinado a una comunidad democrática» dice Polanyi. El pensador está en la base de la «democracia económica».

Aquí cabe recordar las palabras proféticas de Karl Marx en La miseria de la filosofía, 1847: «Llegó, en fin, un tiempo en que todo lo que los hombres habían considerado inalienable se volvió objeto de cambio, de tráfico y podía venderse. El tiempo en que las propias cosas que hasta entonces eran co-participadas pero jamás cambiadas; dadas, pero jamás vendidas; adquiridas pero jamás compradas –virtud, amor, opinión, ciencia, conciencia etc.– en que todo pasó al comercio. El tiempo de la corrupción general, de la venalidad universal, o para hablar en términos de economía política, el tiempo en que cualquier cosa, moral o física, una vez vuelta valor venal es llevada al mercado para recibir un precio, en su más justo valor».

Los efectos socioambientales desastrosos de esa mercantilización de todo, los estamos sintiendo hoy por el caos ecológico de la Tierra. Tenemos que repensar el lugar de la economía en el conjunto de la vida humana, especialmente frente a los límites de la Tierra. El individualismo más feroz, la acumulación obsesiva e ilimitada debilita aquellos valores sin los cuales ninguna sociedad puede considerarse humana: la cooperación, el cuidado de unos a otros, el amor y la veneración por la Madre Tierra y la escucha de la conciencia que nos incita para bien de todos.

Cuando una sociedad como la nuestra, entorpecida por culpa de su craso materialismo, se vuelve incapaz de sentir al otro como otro, solamente como eventual productor y consumidor, está cavando su propio abismo. Lo que dijo Chomsky hace días en Grecia (22/12/2013) vale como llamada de alerta: «quienes lideran la corrida hacia el precipicio son las sociedades más ricas y poderosas, con incomparables ventajas como Estados Unidos y Canadá. Esta es la loca racionalidad de la ‘democracia capitalista’ realmente existente.”

Ahora cabe aplicar el There is no Alternative (TINA): No hay alternativa: o mudamos o pereceremos porque nuestros bienes materiales no nos salvarán. Es el precio letal por haber entregado nuestro destino la dictadura de la economía transformada en un “dios salvador” de todos los problemas.

Leonardo Boff


Ziquítaro. Fiesta patronal 2014. LA SERENATA

La serenata, 22

ZIQUÍTARO. Fiesta patronal 2014. SERENATA, en fotos

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(Textos y fotos de SMC. Cuando no, se indica)

Martínez Campos, 16/I/914

La serenata, 28la serenata, 27La serenata, 31

GUIA

MOSAICO

Silviano Martínez Campos

LA PIEDAD, 16 de Mayo.-  AUN CUANDO EL conflicto forme parte de la vida, uno desearía que cuando se presenta, su desenlace llegue mediante la razón y el entendimiento, antes que por la fuerza y menos por las armas. Y aun cuando ni su entendimiento ni menos su solución sea simple, según se plantea, tampoco es imposible entenderlo. En el fondo, también se ha dicho, puede entenderse que lo genera un mundo de competencia y no de solidaridad y de acuerdo, y menos el ejercicio de esos altos valores llamados compasión y generosidad.

Y eso, en grande, y en pequeño. Se hace lo que se puede, en el momento. A lo grande, luego de que los esquemas viejos parecen ya no funcionar, ni en el entendimiento ni en la práctica, el mundo de los políticos en los altos niveles, lo vemos en las noticias, se muestra visiblemente preocupado y sus personeros van y vienen, para tapar los baches (o barrancos) que otras generaciones abrieron. Y está bien, tarde o temprano aceptaremos que la salida realmente humana es la unificación humana, de momento con la ONU (Naciones Unidas) como instrumento ineludible para hacer la transición hacia la civilización planetaria, aun cuando esto hoy por hoy, por utópico, suene rimbombante.La serenata, 13La serenata, 14La serenata, 15La serenata, 16

Desde luego, los pueblos, las comunidades en la redondez de la Tierra, también se mueven para llenar los vacíos que deje la política incompetente o inconsciente.  Y EN LO pequeño, ¡Cuánto desencuentro, cuánto desconcierto y cuánto sufrimiento!, cuando el conflicto no resuelto (choque de intereses) se apodera de una región, o de una comunidad. Lo estamos sintiendo en Michoacán, particularmente, en sus zonas críticas, un fenómeno con repercusiones nacionales y centro también de atención en otras latitudes. Abundan análisis, enfoque de analistas autorizados por su competencia o por su conocimiento de causa, o de causas.

En todo caso, para el común de las personas, es también obligación informarnos. Y bien podemos aprender a buscar, para conformar nuestro criterio. De lo contrario, caeremos en opiniones más bien emotivas y sumamente parciales, o acaso partidarias. Al respecto, me parece una opinión informada y crítica, la expresada por el colega Carlos, que comienza: “Michoacán no está en guerra y la violencia no es nueva” “ , la encuentra en la siguiente dirección electrónica: https://www.facebook.com/carlosluis.wagnerecheagaray .

La serenata, 12La serenata, 1La serenata, 2La serenata, 4

EN ZIQUÍTARO, AL ver y sentir vibrar a todo un pueblito (y sus visitantes) al ritmo al que lo llevaban los ritmos, sones, piezas, canciones, las magníficas interpretaciones de una banda de música tradicional de San Angel Sorumucapio, durante el baile popular de la fiesta patronal, sentí, percibí la paz de fondo, la que da el sentirse parte, y sintonizar en armonía consigo mismo. Atrás quedaron aquellos tiempos del desencuentro, la cruza contaminada de rencores entre apellidos.

Las nostalgias por supuestos paraísos perdidos, las remembranzas de tiempos mejores. Lo que, en mi caso, se expresaba desde un enfoque retórico, pero desde la emoción juvenil, en el artículo que escribí durante mi paso efímero por un diario de la ciudad de México, antes de mi comienzo del periodismo profesional 8 años después. De esto, hace 57 (cincuenta y siete años). http://eltaller.us.es/index.php/HISTORIA_DEL_PUEBLO_OLVIDADO .

La serenata, 3La serenata, 5la serenata, 6La serenata, 7

DESDE LUEGO, LA paz de fondo, la convivencia civilizada, no se da sin esfuerzos y sin el afianzarse en los altos valores morales que hemos heredado. Y esto, también a lo grande y a lo pequeño. Por eso los líderes políticos buscan la cercanía con los líderes morales, lo que no significa que las políticas pacificadoras sean declaradas abiertamente confesionales. Desde el enfoque del creyente, particularmente cristiano, sólo la paz de Dios hace, a fondo, habitables nuestras comunidades y nuestro entorno, desde el regional, los pueblos, un  país y el mundo.

Esa paz, vista desde nuestra humana perspectiva, no es otra cosa que, en nuestro entorno, los conflictos inevitables se resuelvan en justicia, respeto mutuo y compasión activa o sea el amor a todo viviente, comenzando por el ser humano desvalido, es decir, el menesteroso. Y ejerciendo la justicia mediante programas adecuados, todo alejado de la dominación, los caciquismos y el privilegio para personas y grupos, estamos en el camino, y así se desarman las furias. En casos, nuestra historia nos dice lo contrario. Para qué nos hacemos. Quien hace la justicia en las comunidades, regiones o el mundo, ya está en el camino, aunque ni siquiera mencione a  Dios ni se dé, como se decía, tantos golpes (contricionales) de pecho. www.miregionmichoacana.wordpress.com; www.mitierramaravillosa.wordpress.com ).

La serenata, 17La serenata, 18La serenata, 19La serenata,20

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Martínez Campos, 15/I/014

GUIA

Silviano Martínez Campos

ZIQUÍTARO, municipio de Penjamillo, enero 2014. La comunidad parroquial celebró con devoción y alegría su fiesta patronal en honor a la Virgen de Guadalupe, recibiendo con gusto a cientos de migrantes y sus familias radicados en los Estados Unidos, pero además abriéndose a muchos visitantes de comunidades cercanas, que aprecian esta fiesta como una de las más interesantes de la región.

El acto religioso central el día 12, estuvo presidido por el arzobispo emérito de Chihuahua, monseñor José Fernández Arteaga, oriundo de Santa Inés, municipio de Tocumbo, aquí en Michoacán, quien durante la misa, administró a menores los sacramentos del bautismo, la confirmación y la primera comunión.

El arzobispo, quien fuera también obispo en Apatzingán, Colima, y coadjutor en Chihuahua, exhortó a los menores a comenzar a vivir su fe, y a padrinos, padres y fieles, a que acompañen a los pequeños en la vivencia del Evangelio, que se lleve a la práctica de la vida diaria.

Los festejos comenzaron una semana antes, con peregrinaciones a los distintos barrios, donde la imagen de La Guadalupana permanecía una noche para presidir rezos y cantos de los fieles, y regresarla  a su templo en la víspera de la fiesta, expuesta para su veneración a cientos de fieles durante el festejo central.

Días antes comenzaron a llegar los paisanos  para unirse a los cerca de dos mil residentes aquí, en los diversos actos festivos, desde peregrinaciones con cohetes y música en los barrios, hasta jaripeos, las misas y la grandiosa serenata en torno al bello jardín, donde lucieron sus mejores galas muchachas, muchachos, niños y adultos.

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MUCHA MÚSICA, QUE NI QUÉ

Conjuntos musicales contratados por barrios, algunos espontáneos buscando agenciarse algunos pesos; pero sobre todo bandas de música profesionales, como la de Santa Fe del Río, que se vio en el kiosko por la mañana del doce y, la también muy versátil banda de San Angel Surumuapio, que interpretó música del gusto de todos frente al templo, por la tarde dio un concierto a la Guadalupana, frente a su trono, le tocó las golondrinas y, por la noche, el mencionado conjunto amenizó el baile popular dentro de los festejos, e hizo bailar al son o al ritmo que les tocaba, a cientos de jóvenes y adultos que vibraban lo mismo con una pieza ranchera, un ritmo de los nuevos, o algo romántico para las parejitas.

Durante los ritos sacramentales, el arzobispo Fernández Arteaga empezó con expresiones festivas frente a los niños, a quienes les dijo que llegaban catrines, vestidos con su vestido de fiesta, e iban todos a completar su iniciación cristiana. Porque, les indicó, el bautismo, la confirmación y la comunión son los fundamentos de la vida cristiana.La serenata, 29la serenata, 30La serenata, 31La serenata, 32

Esto, agregó, para ser plenamente cristianos y poder ellos no solamente recibir, sino colaborar, ayudar a evangelizar a los demás. Y debemos recibir a Dios con un corazón limpio, les dijo, pero  no solamente los pequeños, sino todos, incluidos padrinos, padres y fieles. Y los que se van a confesar, todos, vamos a juzgarnos pecadores y pedir perdón, expresó. Se rezó el Yo Pecador, y siguió una explicación para todos, del significado de dichos sacramentos.

QUE TODOS CATEQUICEN

Así, dijo el arzobispo, seguramente María ha seguido cumpliendo el oficio que Dios le dio, todos los obispos hemos dicho que ella es la catequista de México, la catequista de América. De alguna forma ella interviene, se hace presente con la señorita catequista, con el catequista, con los demás, para que también ellos como Juan Diego, enseñen quién es Dios.

Los niños ya lo saben, y nosotros también,  pero de alguna forma vamos a renovar la fe  al participar, porque no solamente estamos asistiendo, no  a una comedia, no a un drama, sino estamos participando en la celebración del sacramento de la eucaristía, el sacramento del bautismo y el sacramento de la confirmación.

Al principio de la misa, el párroco Manuel Vásquez  Rubio presentó a los fieles asistentes,  al arzobispo Fernández Arteaga, y a los presbíteros co-oficiantes, Martín García, párroco en Chirintzio, Jesús Valencia, párroco en  Penjamillo, y Sotero Fernández, quien fue vicario en Penjamillo en los cincuenta.

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El párroco de Ziquítaro agradeció la cooperación de los residentes en los Estados Unidos, a los residentes aquí, porque precisó, “ustedes son los que hacen la fiesta en estas festividades a la Virgen María”.

Aun cuando el día 13 habría jaripeo y baile por pago de boleto en la noche, la fiesta patronal prácticamente terminó luego de las espléndida serenata, y luego del bello castillo elaborado por artesanos de Jacona, dirigidos por los expertos: la pareja conformada por Serafín y Gracia y sus hijos.

ZIQUÍTARO SIGUE SU MARCHA

Luego del día 12, empezaron a retirarse poco a poco los paisanos que convivieron con familiares y ziquitarenses durante estos días de fiesta. Al ser abordado, en entrevista que manejo aparte, el párroco Manuel Vázquez afirmó que sin los visitantes, la comunidad sigue su ritmo.

“ Con un poco menos de presencia, de gente, porque ahora vienen bastantes fieles a las celebraciones, vemos bastante gente en las calles. Un  poco menos de gente, pero la comunidad sigue, su camino de fe, su camino de trabajo”.

“Yo lo veo esto reflejado los domingos principalmente, que hay asistencia bastante en las celebraciones de las Eucaristía y en el movimiento fuera de la iglesia, en el pueblo, sigo viendo cómo la gente se esfuerza en ir a trabajar, los que van fuera de la comunidad y regresan el mismo día. Creo que la comunidad no se detiene ya, sigue su curso, sigue su camino”, expresó el párroco en Ziquítaro, desde hace siete años.

La serenata, 45La serenata, 46La serenata, 47(Foto de Miry)

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(Foto de Martín)

El padre Sotero, vicario en Penjamillo harás 58 años, había hecho referencia a los tiempos críticos de entonces, como cuando se puso la  primera piedra del ahora bello templo. Cierto, en todo, desde aquellos lejanos tiempos, todo ha cambiado, y para bien. Se notó durante esta muy tranquila celebración de la fiesta patronal.

También quien escribe, que fue maestro improvisado aquí, cuando joven, aquellos tiempos, se atreve a decir, en una nota periodística, que sí, algo, o más bien mucho, aquí ha cambiado. Lo expresaron los fieles con su presencia en el templo lleno, lo expresaron los cientos de jóvenes luciendo sus galas durante la serenata y lo expresó la magnífica banda de San Angel Surumucapio, haciendo bailar al son que les tocaba, a los entusiasmados jóvenes, muchos de ellos campesinos, se notaba, lo que entonces, en aquellos tiempos,  con toda franqueza, no era posible.La serenata, 37La serenata, 38La serenata, 39La serenata,40

Que comienza: “Michoacán no está en guerra y la violencia no es nueva”…

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