MOSAICO, 30-X-014

Martínez Campos, 30-X-014

GUIA

MOSAICO

Silviano Martínez Campos

LA PIEDAD, 30 de Octubre.- ¡NO ES DE extrañar que algunos pronunciamientos del Papa Francisco tengan “poca prensa”!. Me refiero a la gran prensa, esa de los grandes medios, dijéramos electrónicos, de esos que ve uno en su tele, entre más globalizados, mejor. Y cómo no va a ser, si el Pontífice se va duro, y a la cabeza, y fustiga al “dio$ de e$te mundo”, al ídolo dinero, o sea, al sistema basado en él, con sus efectos en la sociedad y en la naturaleza, con su consumismo exacerbado y la exclusión de muchos, la pobrería, del banquete de la vida. Pero no le hace, el discurso liberador va penetrando poco a poco en mentes y corazones dispuestos y, como dijo el sabio (creo que Santo Tomas de Aquino), “bonum per se ipsum difunditur”, lo que quiere decir que el bien se difunde por sí mismo. Porque si el discurso está bien enfilado, como es el caso de los del Papa, podrá ser muy bien recibido ya que “quid recipitur, ad modum recipientis recipitur”, lo que quiere decir que según el sapo es la pedrada, o más literalmente, lo que se recibe, se recibe al modo, a la manera de quien lo recibe. Porque el Papa denuncia y al mismo tiempo anuncia un nuevo mundo, el de la Esperanza. DIGO TODO ESTO, porque me pareció formidable, el discurso pronunciado por Francisco ante los participantes, en El Vaticano, del Encuentro de Movimientos Populares. (Lo puede encontrar completo, en www.vatican.va, Papa Francisco, discursos, 2014, octubre). Cuando un discurso, desde la perspectiva de la fe, va al fondo en su denuncia de una situación injusta y al mismo tiempo anuncia una alternativa de fondo, los hombres de iglesia lo llaman profético. Aquí la denuncia tiene  una dimensión global, terráquea, y el consiguiente anuncio de lo nuevo, una dimensión global, también por consiguiente. No tiene desperdicio dicho discurso, para quien busque una orientación de fondo en el maremágnum de interpretaciones en torno a lo que nos sucede. Entresaco, conforme a mis “intereses de información”, unos dos parrafitos: “Veo que aquí hay decenas de campesinos y campesinas, y quiero felicitarlos por custodiar la tierra, por cultivarla y por hacerlo en comunidad. Me preocupa la erradicación de tantos hermanos campesinos que sufren el desarraigo, y no por guerras o desastres naturales. El acaparamiento de tierras, la desforestación, la apropiación del agua, los agrotóxicos inadecuados, son algunos de los males que arrancan al hombre de su tierra natal. Esta dolorosa separación, que no es sólo física, sino existencial y espiritual, porque hay una relación con la tierra que está poniendo a la comunidad rural y su peculiar modo de vida en notoria decadencia y hasta en riesgo de extinción”. Luego de expresar (que el sistema) saquea la naturaleza para sostener el ritmo frenético de consumo que le es inherente, asegura que “… El cambio climático, la pérdida de la biodiversidad, la desforestación ya están mostrando sus efectos devastadores en los grandes cataclismos que vemos, y los que más sufren son ustedes, los humildes, los que viven cerca de las costas en viviendas precarias o que son tan vulnerables económicamente que frente a un desastre natural lo pierden todo. Hermanos y hermanas: la creación no es una propiedad, de la cual podemos disponer a nuestro gusto; ni mucho menos, es una propiedad sólo de algunos, de pocos: la creación es un don, es un regalo, un don maravilloso que Dios nos ha dado para que cuidemos de él y lo utilicemos en beneficio de todos, siempre con respeto y gratitud. Ustedes quizá sepan que estoy preparando una encíclica sobre Ecología: tengan la seguridad que sus preocupaciones estarán presentes en ella…”. (Aplausos). DURANTE EL MISMO  Encuentro Mundial de Movimientos Populares, Evo Morales , presidente de Bolivia, en representación de pueblos indígenas, pidió respetar la madre tierra y no aceptar que el capitalismo reduzca a la tierra a una simple mercancía. “El primer enemigo de la madre tierra es el capitalismo, fruto de eso es el calentamiento global del cual los países desarrollados no lo quieren reconocer,  tenemos que refundar el sistema económico financiero mundial, expresó el presidente Morales. Añadió que se tiene que recuperar la alianza entre los pueblos, porque antes se vivía en redes de cooperación, para reafirmar la integración de los países ante el capitalismo. Todo esto según información de prensa del gobierno boliviano. AQUÍ, EN NUESTRO “hábitat”, no por provinciano menos valioso, la autoridad municipal se esmera para que los festejos del Día de Muertos  sean atractivos para los visitantes locales o foráneos. En el panteón municipal, tanto el sábado, como el domingo serán celebradas misas  para que los creyentes católicos oren  por sus difuntos; habrá vigilancia para resguardar el área. “Se contará con dos pipas de agua para surtir del vital líquido a las personas que ocupen para limpiar las tumbas o bien, para la colocación de flores”. (www.silvianomartinez.wordpress.com)

 

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MOSAICO, 13-III-014

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(Desde el Café, donde se arregla el mundo. Foto de Eduardo Méndez Gallardo)

Martínez Campos, 13/III/014

GUIA

 

                                                          MOSAICO

                                              Silviano Martínez Campos

         LA PIEDAD, 13 de Marzo.-  LA PRESIDENCIA MUNICIPAL          acaba de revelar datos estadísticos sobre La Piedad, mediante los cuales nuestra ciudad (y municipio) no quedan tan mal parados en relación con otros municipios de Michoacán y acaso del país. Cifras y estadísticas por sí solos exponen comparativamente cómo es ahora esta población por lo cual, según se ve, hemos avanzados conforme a los criterios aceptados para hacer estas comparaciones. El único desequilibrio que capto a vuela pájaro, es el de la población concentrada en gran parte aquí, en la cabecera municipal, en relación con el resto de las comunidades; pero ¡Oh consuelo!, eso se da en todas partes. Me parece adecuado y revelador el enfoque, pero sólo les faltó decir que este año cumplo 25 (veinticinco años) de residir en esta querida ciudad de mi región, ambas el ombligo del mundo, por si faltara poco, je, je. ME PERMITO HACER una referencia pues, a mi propia persona,  porque la mera verdad, aparte de las estadísticas, el mundo se ve además a través de la propia perspectiva, por algo somos cada uno también, el ombligo del mundo Así es que recuerdo, aun cuando un poco desteñidos en la memoria, aquellos viajes desde Ziquítaro, mi ombligo del mundo primero, allá por principios de los cuarenta, primero en La Joven Bella, luego en El Ciclón y en El Amor Chiquito, transportes de aquellos de canastilla donde “ambos tres” corrían en la brecha, a velocidades “supersónicas”, por el ruido,  pero era normal en tiempos en que aún no se aceleraba el mundo. PARA MÍ ERA un misterio al percibir desde poca distancia, aquella gran cantidad de agua que decían era del río. Llegué luego a saber que tal era la abundancia de peces, bagre y carpa que se pescaba en sus riberas y luego los pescadores, con enormes pescados al hombro, recorrían los barrios al grito  mañanero cotidiano, de ¡Ay carpas!. Pero ahora el Río Lerma está muerto, y no es consuelo decir que en toda su cuenca y no es consuelo decir que hay otros ríos, aquí, y en todas partes, si no muertos, agonizantes. DE TODAS MANERAS, La Piedad creció y creció, en mi experiencia. La actividad comercial organizada, era de pocos: ahora están establecidas tiendas de autoservicio de categoría, funcionan sus dos mercados. La ciudad era pequeña, un pueblito según apreciaban algunos habitantes, con pocos barrios centrales: el centro propiamente dicho, La Purísima, Perros Bravos, El Santuario, Las Colonias (El Mercadito); ahora se extiende por los cuatro puntos cardinales. Los templos del Señor de la Piedad, de Guadalupe y luego el de El Carmen y ahora capillas en diversos lugares y, desde luego, más parroquias. La famosa escuela secundaria Rafael Reyes, en su tiempo considerada lo mejor en estructura educativa. Continúa valiosa, pero ahora abundan preparatorias, sucursales de universidades foráneas y sus dos instituciones de nivel superior, El Instituto Tecnológico de La Piedad y la UNIVA, La Universidad del Valle de Atemajac. Una inmensa y bien entrelazada red de carreteras que comunican hacia cualquier horizonte del  país. El tren (ferrocarril) de mi infancia, a través del cual viajaba de vez en cuando, en mis años escolares hacia la ciudad de México, a las once de la noche o volvía, a las siete de la mañana, quedó en el recuerdo. Carreteras ahora que enlazan con modernas autopistas. La Piedad, pues, ha cambiado y ojalá sea para bien, en estos tiempos tan acelerados. LOS “NUMERALIA” DE los censos, dicen que 99,576 piedadenses habitan en el municipio (o sea 2.3 de cada 100 michoacanos, son piedadenses.  De ellos 83,323 viven en la cabecera municipal y el resto en las comunidades rurales. De todos sus habitantes, 52.3 por ciento de los piedadenses son mujeres, el resto son hombres. Esto equivale a un total de 52 mil 84 mujeres y 47 mil 492 varones. En 2010, el municipio de La Piedad contaba con 194 planteles educativos. De los cuales 71 son escuelas preescolares, 89 primarias y 22 secundarias. Además, tenía 11 bachilleratos, una escuela de profesional técnico y cinco escuelas de formación para el trabajo. Las unidades médicas en el municipio eran 16 en el año 2010. Estos centros de atención hospitalaria contaban con 226 personas como personal médico, un promedio de 14.1 doctores por unidad, el promedio estatal es de 5.6. HASTA AQUÍ, ALGUNOS de los datos oficiales, conforme a los censos. Naturalmente, ni aquí, ni en ninguna parte, todo es miel sobre hojuelas. Habría de verse qué nos dirían datos relativos a población flotante, emigración hacia los USA, desocupación laboral, cómo andan las cifras de la violencia, problemas sociales como delincuencia, divorcios, hogares disfuncionales por aquello de ausencia (por razones laborales en todo caso), de los jefes de familia que trabajan en el extranjero. La Piedad es conurbada con amplia zona del municipio de  Pénjamo, Guanajuato. Se visualiza ya la región como Zona Metropolitana, lo que augura otra índole de cambios, además. (www.miregionmichoacana.wordpress.com )

 

 

La filosofía china del cuidado: el Feng Shui. Leonardo Boff

La filosofía china del cuidado: el Feng Shui

02/03/2014

Una de las ventajas de la globalización, que es no solo económico-financiera sino también cultural, está en permitirnos recoger valores poco desarrollados en nuestra cultura occidental. En esta ocasión, vamos a hablar del Feng-Shui chino. Literalmente significa viento (feng) y agua (shui). El viento lleva el Qi [se lee chi], la energía universal, y el agua la retiene. Personalizado significa “el maestro de las recetas”: el sabio que, a partir de su observación de la naturaleza y de una fina sintonía con el Qi, indicaba el rumbo de los vientos y los flujos de agua y, así, cómo montar bien la vivienda.

Beatriz Bartoly, en su brillante tesis de filosofía en la Universidad del Estado de Río de Janeiro (UERJ), de la cual fui orientador, escribe: «el Feng Shui nos remite a una forma de celo cariñoso» –nosotros diríamos cuidadoso y tierno– «con respecto a lo banal de nuestra existencia, que en Occidente ha sido desprestigiado y menospreciado durante mucho tiempo: cuidar las plantas, los animales, arreglar la casa, cuidar de la limpieza, del mantenimiento de los aposentos, preparar los alimentos, adornar lo cotidiano con la prosaica, y al mismo tiempo, majestuosa belleza de la naturaleza. Sin embargo, más que las construcciones y las obras humanas, es su conducta y su acción el objetivo principal de esta filosofía de vida, pues más que los resultados al Feng-Shui le interesa el proceso. Lo valioso está en la acción y no en su efecto, en la conducta y no en la obra».

Como se deduce, la filosofía Feng-Shui se centra más en el sujeto que en el objeto, más en la persona que en el ambiente y la casa en sí. La persona tiene que involucrarse en el proceso, desarrollar la percepción del ambiente, captar los flujos energéticos y los ritmos de la naturaleza. Debe asumir una conducta en armonía con los otros, con el cosmos y con los procesos rítmicos de la naturaleza. Cuando haya creado esa ecología interior, estará capacitada para organizar, con éxito, su ecología exterior.

Más que una ciencia y un arte, el Feng Shui es fundamentalmente una sabiduría, una ética ecológico-cósmica de cómo cuidar de la correcta distribución del Qi en todo nuestro ambiente.

En sus múltiples facetas el Feng Shui representa una síntesis acabada del cuidado en la forma como se organiza el jardín, la casa o el apartamento, con una integración armoniosa de los elementos presentes. Podemos incluso decir que los chinos, como los griegos clásicos, son los incansables buscadores del equilibrio dinámico en todas las cosas.

El supremo ideal de la tradición china que encontró en el budismo y en el taoísmo su mejor expresión, representada por Laozi (siglo VI-V a.C.) y por Zhuangzi (siglo V-IV a.C.), consiste en procurar la unidad mediante un proceso de integración de las diferencias, especialmente de las conocidas polaridades yin/yang, masculino/femenino, espacio/tiempo, celestial/terrenal entre otras. El Tao representa esa integración, la realidad inefable con la cual busca unirse la persona.

Tao significa camino y método, pero también la Energía misteriosa y secreta que produce todos los caminos y proyecta todos los métodos. Es inexpresable en palabras, ante ella solo cabe el respetuoso silencio. Subyace en la polaridad del yin y del yang y se manifiesta a través de ellos. El ideal humano es llegar a una unión tan profunda con el Tao que se produzca el satori, la iluminación. Para los taoístas el bien supremo no se da más allá de la muerte como para los cristianos, sino ya en el tiempo y en la historia, mediante una experiencia de no-dualidad y de integración en el Tao. Al morir la persona se sumerge en el Tao y se unifica con él.

Para alcanzar esta unión, es imprescindible la sintonía con la energía vital que atraviesa el cielo y la tierra, llamada Qi. Qi es intraducible, pero equivale a la ruah de los judíos, al pneuma de los griegos, al spiritus de los latinos, al axé de los yoruba/nagô, al vacío cuántico de los cosmólogos: expresiones que designan la Energía suprema y cósmica que subyace y sustenta a todos los seres.

Por la fuerza del Qi todas las cosas se transforman (véase el I Ching, el Libro de los Cambios) y se mantienen permanentemente en proceso. Fluye en el ser humano a través de los meridianos de la acupuntura. Circula en la Tierra por las venas telúricas subterráneas, compuestas por campos electromagnéticos distribuidos a lo largo de los meridianos de ecopuntura que entrecruzan la superficie terrestre. Cuando el Qi se expande significa vida, cuando se retrae, muerte. Cuando adquiere peso, se presenta como materia, cuando se torna sutil, como espíritu. La naturaleza es la combinación sabia de los distintos estados del Qi, desde los más pesados hasta los más ligeros.

Cuando el Qi emerge en un determinado lugar, surge un paisaje armonioso con brisas suaves y aguas cristalinas, montañas sinuosas y valles verdeantes. Es una invitación al ser humano para instalar allí su morada o encontrar un apartamento en el cual se sienta “en casa”.

La visión china del mundo privilegia el espacio, a diferencia de Occidente que privilegia el tiempo. El espacio para el taoísmo es el lugar de encuentro, de convivencia, de las interacciones de todos con todos, pues todos somos portadores de la energía Qi que empapa el espacio. La suprema expresión del espacio se realiza en la casa, en el jardín, en el apartamento bien cuidado.

Si el ser humano quiere ser feliz debe desarrollar la topofilia, amor al lugar donde vive y donde construye su casa y su jardín o donde monta su apartamento. El Feng Shui es el arte y la técnica de construir bien la casa, el jardín, y decorar el apartamento con sentido de armonía y belleza.

Frente al desmantelamiento del cuidado y a la grave crisis ecológica actual, la milenaria sabiduría del Feng-Shui nos ayuda a rehacer la alianza de simpatía y de amor con la naturaleza. Esa conducta reconstruye la morada humana (que los griegos llamaban ethos), asentada sobre el cuidado y sus múltiples resonancias como la ternura, la caricia y la cordialidad.

Leonardo Boff escribió: Virtudes para otro mundo posible, 3 vol., Sal Terrae 2007.

Traducción de María José Gavito Milan

MOSAICO, 20-II-014

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Martínez Campos, 20/II/014

GUIA

 

                                               MOSAICO

                                      Silviano Martínez Campos

                   LA PIEDAD, 20 de Febrero.- ES DE SUPONERSE que los líderes mundiales, en sus altos niveles, por supuesto, están más que informados sobre la situación del planeta, concretamente respecto al deterioro ambiental y más en particular sobre los cambios climáticos y sus consecuencias. Los países representados en la ONU (Organización de las Naciones Unidas), cuentan con su respectivo representante en el Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático, que viene, desde hace años, analizando el asunto y diseñando políticas o más bien  pautas de orientación para los líderes y no sólo para ellos. Ahora ya se manejan las cosas  en torno a la idea central: el cambio climático es real  e irreversible y en gran medida responsabilidad de la actividad humana. Si acaso habrá ignorancia en otros niveles de operadores de políticas públicas, en los ámbitos locales o regionales. ASÍ, Y TODO, debe ser muy difícil para los líderes tomar decisiones muy concretas, efectivas, espectaculares, que indiquen con toda claridad una reorientación de las cosas para enfrentar el gran reto, pero ya, aquí, y ahora, en este lugar, y en todos los rincones de la Tierra. Para lograr eso, requeriríamos como en El Día que paralizaron la Tierra (película), que llegara el extraterrestre y nos  pusiera un ultimátum, comenzando por la minimizada ONU, maniatada, según  podemos entender desde hace tiempo, por los intereses de las potencias. NI REQUERIMOS EXTRATERRESTRES para que nos digan que la cosa está peliaguda. Y que hemos sobrepasado ya determinados límites, según los científicos. Y que si no arreglamos las cosas, las abejitas se quedarán sin trabajo por falta de flores, se negarán a fertilizar las plantas y, de paso nos privarán de su riquísimo producto, la miel, elaborada en sus minúsculos laboratorios estomacales. O la mariposa Monarca, que podría negarse a recorrer sus cuatro mil kilómetros porque, en determinado paraje de su recorrido, su alimento está cotaminado por fungicidas o pesticidas. Y parece que los líderes van a hacer algo al respecto, en favor de las maripositas y todo lo que significan para nosotros, particularmente el vapuleado Michoacán y la zona de estancia entre nosotros del bellísimo insecto. NO SE IBAN a entretener los líderes sólo en la mariposita. Y según las informaciones, los presidentes Enrique Peña Nieto y Barack Obama junto con el primer ministro Stephen Harper, dedicaron su encuentro de nueve horas a pensar en grande y tal vez a obrar en grande, nada más y nada menos, que crear la zona de su influencia inmediata, México, Estados Unidos y Canadá, para hacerla, sí, la más competente del mundo. Competitiva, se entiende, en el ámbito económico, respecto a las otras decenas de países del globo. QUE ASÍ SEA, mientras encontramos la salida de la crisis, sólo que según los entendidos, el sistema como está ya no dá más, por más apoyos coyunturales que se le den. Porque la contraparte, la sociedad organizada, dice que no, sino debe diseñarse otro mundo que le arrebate la riqueza, la cual debe ser compartida, a los poderosos de la política y del dinero. Sólo que el arrebate no será, estilo anarcos, derribando rejas o vallas, ni activando botellitas molotov, sino activando una nueva política, la de la democracia participativa, que incluya con mucho a los hasta ahora excluidos, los que ni siquiera pueden informarse de los proyectos de los poderosos. En parte, esos nuevos diseños, esos sueños con los pies en la Tierra, se dan en muchas organizaciones civiles, en partidos con visión y no sólo con políticas grillescas y tribales. Pero calladita la cosa, también a través de las herramientas, quién lo dijera, diseñadas precisamente por los del dinero. Y hay quien asegura que las redes sociales precisamente, están cambiando las relaciones. Están obligando al poder a salir de sus castillos, de sus fortalezas y de sus emporios, para hacer real la democracia, hasta ahora representativa de los mismos, de los pocos. Eso tarda y tardará. Parece que las transiciones no son súbitas, como se quisiera. Y en ellas juegan todavía fundamental papel, los liderazgos tradicionales, encabezados muchas veces por hombres y por mujeres, que aun cuando acotados por el sistema al que están engarzados, su creatividad en el arte de la política es real y paso a paso efectiva porque saben que, en su arte, las decisiones no son fáciles, a veces o tal vez siempre optan por el mal menor y que algo hace ya, el que camina. Y los más lúcidos tal vez sepan que las veredas están sembradas de pedruscos. Pero como dijo un político, aquí, en campaña electoral, el que no quiera ver fantasmas, que no salga de noche. UN REGIDOR PIEDADENSE, Luis López Torres, propondrá que se fomente y reglamente, el uso de grafitis en la ciudad, como medio de expresión para los jóvenes. Tal vez resulte bien, darle pautas a los jóvenes, sin manejarles sus contenidos , echen a vuelo su imaginación y hagan arte callejero. No sólo en internet se puede. (www.miregionmichoacana.wordpress.com) .

 

 

MOSAICO, 6-II-014

                                                                          

Martínez Campos, 6/II/014

GUIA

 

                                                                   MOSAICO

                                                         Silviano Martínez Campos

         LA PIEDAD, 6 de Febrero.- TARDAMOS MUCHO EN aceptar que la lumbre nos estaba llegando a los aparejos (y disculpe si utilizo este dicharacho sin saber su origen, que tal vez sea náutico, o de perdida rural, campirano). Como en eso del clima y sus cambios. Como en eso de que se nos descomponía el país, como en eso de que los viejos valores, tan vigentes en su expresión, ya no nos funcionaban en la práctica. Y así, aquí, y ahora, es decir en todas partes, ya no sentimos lo duro, sino lo tupido, ya no hallamos la puerta. O en lenguaje más elegante, la gran crisis multidimensional (no escapa nada ni nadie) nos tomó por sorpresa y la necesaria transición hacia algo nuevo, traspasó la luz amarilla, la preventiva, para avisarnos con la roja, que la cosa era de emergencia. CREÍAMOS QUE CON grandes proyectos, grandiosas utopías, entre más de alcance planetario mejor, resolveríamos todo y descuidamos lo pequeño, lo comunitario; creíamos que con grandes trazos económicos y con grandísimas inversiones, resolveríamos todo y resultó que la gran industria, la gran riqueza, que sí transformó a México, fue la beneficiada y los 24 muy inteligentes, que se decía hace pocas décadas, o las 300 familias que se beneficiaron de la revolución mexicana, no acabaron con la pobreza. Las grandes empresas, los grandes negocios sí que funcionaron, pero el decantado beneficio de los pequeños empresarios (emprendedores se dice ahora), de los medianos propietarios, de los talleres, de lo artesanal, a regañadientes fue promovido y resulta que nos dicen los economistas, quienes saben de esto, que promueven más empleos, en conjunto, los modestos, que los grandes automatizados que suplen “mano de obra” con “máquina de obra”. BIEN POR ESOS cursos (para unos serán tal vez de sobrevivencia), en torno a la capacitación para el autoempleo. Dice la presidencia municipal piedadense, que el lunes próximo y en el Instituto Municipal de la Mujer, comienzan los cursos para mujeres que quieren aprender y de paso, mediante su capacitación, llevar un poco de dinero extra, a casa, una vez que por las crisis recurrentes, el jefe de familia en muchos casos ha quedado como un lejano recuerdo, en la vida real. Serán tres los cursos y el primero de pintura textil artística, los días lunes y miércoles con una duración de cuatro meses, con un costo de recuperación de 20 pesos por persona mismo que incluye el material. El segundo curso consta de la técnica artesanal conocida como repujado el cual se impartirá los días martes y jueves de cada semana durante cuatro meses, con un costo de recuperación de 15 pesos por persona más lo del material a utilizar. Maquillaje de rostro y tratamiento de Spa es el tercer curso que se impartirá por personal del ICATMI  (Instituto Michoacano de Capacitación para el Trabajo)y el cual tiene un costo de recuperación de 500 pesos, la funcionaria (Eréndira Trinidad) Ramírez Zaragoza, dijo que para las mujeres que atiende el IMM en sus diferentes áreas el costo para este taller será de 300 pesos en apoyo a su economía”. Y el gobierno federal invertirá este año 45,500 millones de pesos, que equivalen a 3,403 millones de dólares en el “desarrollo integral” del estado de Michoacán. ES COSA DE intensidad, y parece que en todas partes. Nevadas, inundaciones, sequías, huracanes, son cosa de todos los años en toda la redondez de la Tierra, desde que lo recordamos (en nuestra memoria histórico-cultural). Pero con eso de los cambios ambientales, el climático particularmente, parece que la intensidad juega papel importante, y así nos lo dicen las noticias. En Bolivia, las “intensas y prolongadas lluvias”, estos días. En Vietnam, Intensas y prolongadas lluvias en zonas montañosas del norte . El aguacero que cayó la tarde de ayer al norte de Quito tuvo una intensidad de 5.0 milímetros o 5 litros por metro cuadrado. La lluvia de la tarde del lunes al sur de la ciudad llegó a los 35.3 milímetros. Las prolongadas sequías matan al ganado vacuno en el Chaco boliviano. Y…En Estados Unidos, las tormentas de nieve han causado estragos y afectado a millones de personas. Con temperaturas bajísimas. EN SU RESUMEN para responsables de políticas públicas, de septiembre del año pasado, un grupo de trabajo del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático, indica que con evidencia científica, se han observado cambios en el planeta, en muchos fenómenos extremos meteorológicos y climáticos, desde 1950. O sea, que la aceleración de todo esto comenzó a mediados del siglo anterior. Bien puede uno, ciudadano común, considerar como cosa curiosa, que, la intensidad vino luego del auge económico de la postguerra, propiciado precisamente por las potencias ganadoras. (www.losnuevostiempos.wordpress.com ).

 

MOSAICO, 2-I-014; MI CAMINAR, segunda parte

MOSAICO, 2-I-014

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(Fotos de SMC)

GUIA

MOSAICO

Silviano Martínez Campos

LA PIEDAD, 2 de Enero.- LA TELE, ESA gran educadora, nos está moviendo el tapete y situándonos a cada quien, en su lugarcito, para no andar de pretensiosos y creer que vivimos en el ombligo del mundo. Así, desde la primaria y en todos los niveles de la enseñanza, hasta los altos estudios, se enseña que la Tierra es redonda, cómo, y por qué, y cuál es la razón por la cual “rueda”  y “rueda” alrededor del Sol, y junto con éste, alrededor de la galaxia y ésta moviéndose junto con otras muchitas (miles de millones, je je), en un un Universo que también se mueve, y se ha movido desde aquel grito inicial del gran proyecto amoroso que nos lanzó a la vida y en busca de la Vida. Digo nos lanzó, porque me incluyo, desde luego. Y de eso, según el conteo de nuestros científicos, hará  un poco más de 13,300 millones de años. Eso marea, pero es maravilloso. AHORA RESULTA QUE viene la tele y nos dice, mientras espera uno el nacimiento del año nuevo, 15 horas después, que a esa hora, las 7 de la mañana, ¡ya estaba naciendo!, 15 horas antes, en Australia. Es como cuando de niño, escuchaba uno que mirando fijamente, en la noche, una tina con agua, en el reflejo del líquido se daba cuenta uno por dónde nacía el año. En mi caso, nunca logré saberlo, por más que clavaba mi vista en el utensilio. Pero los científicos son de creer, lo mismo cuando nos dicen cuántas vueltas da la Tierra sobre sí misma, para completar una de sus andanzas alrededor del Sol, que cuando nos advierten que el cambio climático (y otras curiosidades de nuestra gran crisis), se debe, en buena parte, a la acción depredadora de nuestra especie. Y de paso nos advierten: si no arreglamos a tiempo las cosas, haremos mutis por lo menos de la maravillosa civilización que construimos.LA TELE, ES, pues, una gran educadora, cuando nos informa, con una precisión admirable, dónde ocurrió el último ataque terrorista, por qué, y cómo; dónde se registró el último quejido de la Tierra, en algún tsunami, algún terremoto imprevisible como todos, algún huracán de incontrolable furia; o cuando nos informa sobre algún ataque a la dignidad humana sea secuestro, trata de personas o sencillamente el desamor o el descuido que hace se nos mueran de hambre unas 1,200 millones de semejantes. COMO NO SOY educador, por eso mismo considero que la tele también nos educa en lo que consideramos no debe ser. Con la insistencia en el consuma esto, compre esto, con este menjurge se cura usted de todas las dolencias y un etcétera de banalidades en el espectáculo, que también abundan. Algún pensador expresó, según entendí, que lo mejor de la tele, es que no debió existir. Bueno, pero una vez que ya está con nosotros, ojalá leyes, reglamentos y usos la hagan cada vez mayor instrumento de la promoción humana. Y SIN PERDER piso, a pesar de que podamos informarnos día, a día, por qué nos está llevando la trampa, es bueno agarrar piso afirmándonos en nosotros mismos, como comunidades. Por eso da gusto presenciar cientos y cientos de piedadenses, y visitantes, llenar con su curioso y festivo caminar, los espacios del centro cívico durante los días decembrinos. Esto, fuese participando en algún espectáculo, gozando de la tranquilidad despreocupada y del descanso merecido, en algún sitio público. Fuese en una celebración en su centro de culto, como las celebraciones religiosas de La Virgen de Guadalupe, El Señor de la Piedad y escuchando las prédicas siempre aleccionadoras de sus dirigentes, caso de los católicos, de sus  presbíteros encabezados por los obispos auxiliares de Morelia, oriundos de la ciudad piedadense, Carlos Suárez Cázares y Juan Espinoza Jiménez. ????????????????????????

????????????????????????Y SIN PERDER el piso, las fiestas patronales en cada uno de nuestros pueblitos que reúnen a los de aquí, y los de allá, en buena convivencia, aun cuando a veces, de manera inevitable, domine la “conbebencia”. Y ya sabemos que si se hacen los “brindis” adecuados, eso contribuye a que los festejos resulten de lo más regocijante. Sabemos que los migrantes procedentes de nuestros pueblitos, contribuyen, en gran manera, a la economía de la región, aquí, y en todas partes. Pero el deseo de que vengan, no es sólo por el interés de los dólares, sino porque recuperen, en sus nostalgias, los pasos de su infancia y de su juventud por estas tierras que los vieron nacer, herencia también, compartida por quienes ahora son ramas, flores, frutos de aquellas que nacieron aquí, y que aquí dejaron sus raíces. Y NO IMPORTA que el mundo informático nos mueva el tapete, aquí estamos, de aquí somos, este es nuestro ombligo del mundo.DSCN2199DSCN2186DSCN2229DSCN2222 Cada uno de nosotros, personas y comunidades, es centro de perspectiva, desde donde “ve”, en la información y en el arte, y a su manera, la gran trama, amorosa, que estamos descubriendo y de la cual formamos parte. Por eso, y por otras mil razones, Feliz Año 2014 para mis posibles lectores. (www.mitierramaravillosa.wordpress.com )

(A MANERA DE COMPARACIÓN, EN ESO DE LAS FIESTAS:

http://lapiedadymiregion.wordpress.com/2011/02/ )

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MI CAMINAR. POR LA SEGUNDA VEREDA

La Piedad, 5 de Enero de 2014.

A pocas horas de que la manecilla del reloj de los 78, entregue su relevo a la que sigue, ¡qué momento más oportuno para recordar!, un 5 de enero, cuando se cumplen los 79 y, lo más importante, se penetra, al atardecer, como no queriendo, en el túnel enigmático de los 80s.

El calendario formal, es lo de menos. El “calendario” del soñar, es lo de más. Y por eso unas horas más, daré vuelo a mis ensueños para contar, cantar, y quien quite logre salir de mi narcisismo y de mi “egocentrismo” y así poder decir algo a propósito de mi caminar, pero a la hora del atardecer, en el crepúsculo de la ancianidad y, por qué no, en la aurora del amanecer, si las cosas han de verse con Esperanza, según se vea o se sienta, conforme a las enseñanzas del caminar, pero éste comunitario.

         Bajo pues la escalera, hacia los sótanos del mí mismo, dijéramos, hacia mi propia subjetividad según lo prometido en MI primer CAMINAR, http://eltaller.us.es/index.php/MI_CAMINAR

 para incursionar en el país de los sueños, vale decir, del recordar. Y lo haré a manera de pinceladas, de aquí, y de allá. De aquí, como lo veo ahora. De allá, como lo presentía tal vez entonces.DSCN1406

Y en la mañanita del cinco,  y a las cinco cuarenta y cuatro marcada en el reloj de “pader” que me acaba de regalar GUIA (a ver si así mando más temprano mi material, digo yo) , y lo agradezco, vago por mis ensueños para contar de aquella vez en que se me apareció un monstruo. Y fue en Panindícuaro.

Siempre me han gustado las mañanitas, sobre todo campiranas. Siempre me han gustado las tardecitas, sobre todo campiranas. Y aquella mañana, no sé ni por qué, andaba por  Panindícuaro con mi papá Chon, a quien siempre me le pegaba en sus correrías de músico pueblerino, o a la hora de sembrar el trigo, o el garbanzo, en el potrero ziquitarense llamado La Ciénega, o simplemente a la hora de las cosechas del maíz, fuese en la milpa del Potrero de los Cerdas, ahora barrio, fuese en El Palo de la Llegada, o en la “pedacera” de parcelitas en El Guayabo, o en El Potrero Viejo.

Pero creo que en Panindícuro mas bien andábamos de turistas y no en planes de trabajo. Alguna encomienda de los afanes familiares, o tal vez alguno de los mandados, a los cuales era afecto el servicial de mi papá.DSCN1405

El caso es que sentí algo como escalofrío al oír con su gran intensidad los resoplidos del monstruo y quedé paralizado por el no saber y el no  poder, aun cuando quedaba en mí un dejo de confianza, porque en ese trance no estaba solo, sino bajo la protección de mi padre.

No alcanza mi imaginación para describir aquel monstruo de fauces indefinidas, rasgando con su presencia y lo blanquizco de su vaho, la oscuridad todavía de la naciente mañana.

Decían que esa bestia, ese monstruo, pasaba todos los días, y que brotaba de las tierras de Guanajuato para caminar asustando chiquillos por todo un trayecto que pasaba por donde dije, recorría en su chacachaca rodar pasando por Ajuno, cerca de Zirahuén, y no sé si llegaba hasta Uruapan.

Debió llegar, porque una vez, según decían, ya en las entrañas del monstruo, hubo necesidad de recorrer sus corredores intestinos para buscar dónde, el niño tragón, hiciera de la popo, lo que no logró por cierto, según decían, porque se  hizo antes y alcanzó por ello enérgico reproche. Y según decires chistosos de Trinillo, el sonriente vecino de parcela paterna, el dicho defensivo del niño aquel, era simplemente: nomás no me legañes Cana (mi papá). Es que en tal aprieto y al intentar pasar de un carro al otro, hubo el riesgo de que ahora me fuera imposible contar aquello, y no tanto porque me hubiera hecho antes de tiempo.

De todas maneras, guardo gratos recuerdos de aquello que me pareció bestia. Fue el primer medio de transporte que me llevó a México, cuando mi abuelo Vicente nos trasladó a Ramiro, Ramón y a mí, a Puebla, donde comencé, por no sé qué designios, mi internado educativo de seis años, para completar poco a poco la información que había captado en el librito que me regaló en Penjamillo la bendita madre Francisca, según dije.

De ese año en adelante, hasta bien entrados los cincuenta y creo que aún después, aquello que consideré bestia me trasladó también, en su seno, a recorrer mundo, las muchas veces que viajaba a la capital, desde la antigua estación de Santa Ana (le decíamos estación de La Piedad), o a Mexicali, la primera vez, ya de joven, con mi papá, ida y vuelta, pero el regreso en un trayecto que duró tres días, en asientos de madera. O al regreso de Morelia, ya con críos, en un recorrido de casi un día, hacia la ciudad de México, toda una excursión que nos permitió disfrutar de cuanta golosina se nos puso por delante por afanosos vendedores durante cada estación pueblerina, o  atisbar el misterio de por qué muchachos, en la noche oscura, por las inmediaciones de Tacuba, agarraban al tren a pedradas, antes de  éste llegar a la entonces nueva estación de Buena Vista.

Pero ¡Oh decepción!, se acabó el encanto de los trenes populares, luego que los afanes privatizadores los vendieron al negocio privado. Pero en el pecado llevamos la penitencia: ahora se considera que el ferroviario es un transporte ecológico, y se piensa volver a ellos, como en la vieja Europa, donde bien que funcionan. Aunque sea sin el chacachaca monótono durante los interminables recorridos contemplando desde la ventanilla el variopinto paisaje mexicano, con la tracción silenciosa del diesel o más aún, de la energía eléctrica.DSCN1373

Ahora me divierte, también por las mañanitas, el grito sonoro del tren que en su caminar bien hacia Guadalajara y más allá, o a Colima, grita, a todo pulmón, durante las silenciosas mañanas, al pasar por San Juan del Fuerte, como si dijera: mira, aquí estoy, todavía vamos juntos en el atardecer de la vida.

Cambio de frecuencia para decir que aquel día, o aquella tarde, no estoy seguro, y bajo el añoso mezquite de la casa que fuera de papá Vicente y mamá Petrita y luego de papá Chon y Mamá Benita, la casa del sufrimiento, jugaban los niños sus rondas infantiles, pero echando mano de las estrofas que, según voz familiar, eran de la autoría del cuando niño,“poeta” Silviano.

Miry, Flavia, Gabrielita y otros de la ronda familiar, danzaban va y viene, a la manera del Matarili, pero entonando el Cabudedos, Cabudedos, Cabuderos; Los Mecates, Los Mecates, Los Mecates; Sani Sani, Sani Sani, Sanisantes. Era tal el alborozo infantil que Chon les llamó la atención considerando tal vez que era una especie de profanación al estro del susodicho poeta. A mi desde luego me parecía toda aquella inventiva infantil de la chiquillada, una feliz ocurrencia.

No tan feliz, ni tan infeliz, aquella versificación habría de retomar otras dimensiones, al casi engarzarla con el cantar de altura del músico Rossini, en su crescendo de la obertura El Barbero de Sevilla.

Decían las crónicas familiares que al niño Silviano le dio por cantar, en los albores del despertar a la vida social, unas estrofas tan “originales” y tan “extensas”, como lo arriba mencionado. A uno de los muchachos de la buena, servicial, alegre familia Duarte, vecinos en la casita del Llano, se le ocurrió dotar al referido “músico-poeta” del instrumental necesario para su desempeño, y fue como le improvisó con un leño largo, un tololoche, y con cordeles de lazo, las cuerdas. Y así, con su gabán bien puesto y su flamante tololoche, cantaba y cantaba el  Cabudedos, cabudedos. Así decían.

Días vendrían cuando durante una postración de esas que hacen mella, el tal cantito recobrara vida y luego se le colgara al más profesional y desde luego mejor articulado del crescendo referido, para expresar indecibles mociones que también, por sublimes, marcan vidas y despiertan añoranzas.

Fantasías posteriores en busca de explicaciones, habrían de jugar con los números de la aritmética, al recurrir al cuatro del ritmo dominante, que mitologema, en determinadas tradiciones significa ni más ni menos, que lo universal existente. La mente intelectualizada inventando conclusiones que en el sentir de un niño era simplemente divertido “cantar”.

Cambio de frecuencia para decir que durante las correrías infantiles de vaquerillo, no había más quehacer que atajar las reses para contenerlas en el pastizal que uno considerara mejor; y en el interin, usar los paredones a manera de resbaladillas, dizque nadar en la tinaja del tiempo de aguas, improvisar la fogata con leña de tepame, palodulce o de perdida del modesto casahuate, cantar o componer versos.

Esto del cantar y componer versos, es relativo, porque de recordarlo, sólo intenté  hacerlo una vez, con  una “composición”, tan original, tan original, que la bauticé como La Guaracha y no sé por qué, sería con el afán de darle compañía al guarache. El caso es que en mis ratos libres, cante y cante, camine y camine por los campos que duraron días, hice la referida “composición”, cuyo texto quedó en los archivos de la memoria, pero ¡Oh Curiosidad!, al tratar de desentrañar después los intríngulis de aquello, resultó cifrado, con el 4 como referencia del universal existente y el total diez, como la plenitud de plenitudes, según determinadas tradiciones, de reminiscencias apocalípticas.

Ganas de hacerse tarugo, porque si a esas vamos, especulando sobre eso, todo está cifrado para enseñarnos a caminar según los diseños de la vida realmente existente, a fin de completar la plenitud que vendrá, pero ese, en realidad, es el verdadero cantar, el cantar de los cantares. Y cualquiera lo puede percibir, si se abre al gran libro de la naturaleza, ahora amenazada por nosotros mismos, que somos también de la familia de los vivientes, o dicho de otra manera, de la familia de lo realmente existente.

Pero aquello de las mociones, u ondas que interrumpían mi discurrir de niño, y que se dieron durante algunas temporadas, no pasaban de ser elucubraciones infantiles, que mi persona vaqueril interpretaba simplemente como “otra figura”. Pero eso nos sucede a todos cuando hacemos paréntesis en el mundanal ruido y nos dejamos llevar por las mociones (o susurros imaginativos) que nos regalan el amor, o el afecto, la admiración o el respeto,  sea a una persona, a una planta, o a un animalito.

Lo que sí digo, y esto sin cambiar de frecuencia, es  aquello de la estrellita y el grillo, que de alguna manera he contado en otras oportunidades de mi modesto escribir. Pero, por lo demás, no es cosa de buscarle rebuscadas explicaciones a lo que puede ser común en el ambiente campirano en un niño que contempla el firmamento y sus estrellas. Y no son deseables los apagones, pero durante ellos, el hombre urbano bien podría contemplar el cielo y remembrar sus nostalgias del paraíso perdido.

HPIM1859El caso es que serían los seis o siete años cuando aquella noche vi las estrellas, en particular alguna de ellas que me llamó…la atención, pero al mismo tiempo escuchaba un grillo cantador. En mi mente infantil, no disocié al grillito por aquí, a la estrellita por allá, aun cuando creo le daba su lugar a cada una de las criaturas mencionadas.

Porque en un momento, creí que grillito y estrella cantaban y brillaban (tintileaban) al unísono. O más bien dicho, la estrellita en su intermitente tintilear, expresaba, al grillito, en su intermitente canturrear.

Será cosa de aprender a leer, en nuestro caso el homo sapiens civilizado, releer, a la naturaleza. Los científicos nos dicen ahora que no hay ser aislado en este Universo mundo. Ni átomos, ni estrellas, ni grillos. Nuestra edad es la misma para todos, unos 13,300 millones de años, poco más o menos; somos una familia (la Creación) y a ella pertenecemos y nuestro destino es compartido.

También se dirá que la raza humana, la única, con sus admirables matices,  tiende a su unidad; pero si no se une realmente, se destruye y esto no es juego, ni mucho menos retórico.

En eso del bailar, lo digo con franqueza, no soy modelo, ni me considero serlo en nada. Los internados de antes, en eso y en algo más copaban, pero además condicionan los propios temperamentos. No es desdeñable, sin embargo, que de todas maneras lleva uno la música por dentro, porque eso le fue dado y no hay castraciones ideológicas que lo quiten.

Recuerdo bien que yo seguía, a Chon, músico pueblerino, en algunas de sus “tocadas”, en sus fiestas, y bien que se desempeñaba con el trombón. Y era cosa de ver y oír aquellos jarabes, del uso campirano entonces, como aquella vez en San Antonio Carupo, donde la chusma infantil se entremezclaba entre los adultos para vibrar al ritmo zapateado.

Y no era ni es  desdeñable aquella costumbre, en fiestas pueblerinas, de acompañar a la banda de música tradicional, aun cuando a veces sea un “privilegio” de alumbrados, o sea cuando a  uno se le han pasado las cucharadas, zapateando y al son que le toquen baila.

Son de recordar expresiones recientes, en otras latitudes, cómo todo un pueblo despidió a su líder (Mandela) con cantos y baile. Aquí, nosotros, disponemos según se cree de cientos y cientos de danzas. Somos, pues, un pueblo de artistas. Vale una especulación: ¿Sería el mismo México si hubiésemos recibido con danzas a los Papas, no sólo con discursos, y sintonizando con ellos en el mensaje que ahora se dice, es de alegría?.

El cambio de frecuencia me permite decir lo que llegó a decirse, en aquellos tiempos un poco turbulentos, a nivel  de pueblito, que un día llegó por los cerros de Ziquítaro un padre, posiblemente misionero, procedente posiblemente de Zamora, cabecera de la diócesis. No era raro que las misiones tanto de religiosas como de sacerdotes, fueran complementarias de acciones rutinarias dentro del esquema usual en estos menesteres de fe. Lo que me impresionó fue el hecho del caminar del misionero, quien según se decía, se regresó también, a campo traviesa, a pie, rumbo al lugar de donde había venido.

Eso debió impresionarme, porque muchos años después, luego que me llevaron de la plancha de operaciones a la cama de reposo, y ante la preocupada concurrencia de médicos y directivos del internado, se me ocurrió decir que sería misionero. Lo chistoso del caso, es que pretendía llevarme a la enfermera de compañera, a mi empresa misional, je je. El caso quirúrgico debió ser delicado, porque supe que un año después un compañero del internado, no sobrevivió a la apendicitis aguda. No me tocaba, si no, de seguro ni lo mencionaría ahora.HPIM1860

Es de dudarse si en la adolescencia los afanes misioneros no serán sino el deseo de aventura por países exóticos, antes que debidos afanes evangélicos.

 Ahora pienso que hay muchas maneras de ser misioneros, aún laicos. El caso es que abundan: misioneros que expresen algo, en pequeño, o en grande, en favor de la vida, amenazada por nosotros mismos. En todo caso, serán siempre biofílicos los designios de la Vida.

http://eltaller.us.es/index.php/FANT.13-_A2K_O_EL_ERROR_DEL_MILENIO

Cambio radicalmente de frecuencia para relatar lo que considero una experiencia subjetiva (y espero no sea redundancia entre los dos términos), la cual podrá interpretarse como se pueda o como se quiera, según enfoques, pero que la presento solamente como un acontecimiento síquico, en sus líneas generales  no borrado de la mente, a través del tiempo.

HPIM1877Soy consciente de que esto es un atrevimiento, pero va como lo sentí, lo viví, lo experimenté. En todo caso, no me siento, en torno a ello, ni único, ni exclusivo y caigo en la cuenta que, a pesar de todo, cada uno de nosotros, y todo lo existente, es un enigma siempre abordable, y desde la perspectiva creyente, un misterio de la vida.

Es un asunto para consignarse en libro, me expresó  alguna vez una persona autorizada; una especie de incursión en el inconsciente colectivo, acaso, le escuché a otra; y sé ahora, que en determinados asuntos, no se le pueden poner condiciones a Quien decide ofrecer un regalo…compartido. Al fin y al cabo, “nadie se vuelve loco por recibir un mensaje de  paz”.

Son, en todo caso, meras opiniones subjetivas en el fondo y,  en la forma, expresiones literarias si acaso, sin que de ninguna manera, y en ambas modalidades, me atribuya en ello competencia ni académica, ni autoridad en ninguna clase de investidura.HPIM1890

El no haberse borrado en lo fundamental, aquellas experiencias a través de las décadas, 39, 40 años, y al ser apreciado su contenido como algo bueno y por lo tanto con indicios de verdadero, es por lo que considero, he considerado, abordarlo por escrito (exclusivamente por escrito) de diversas maneras.

Admitiendo, como admito ser diletante, en las diversas cuestiones que abordo, y sin que tenga para mi ningún sentido referirme a circunstancias objetivas que hayan rodeado mi entorno de entonces, reconozco mis limitaciones de expresión y, al mismo tiempo, considero que todo aquello podrá decir algo a mis posibles lectores. Nada más. http://silviano.wordpress.com/2011/04/29/suenos-guajiros-rusticos-vi-silviano-martinez-campos/

Y si bien las experiencias comenzaron en el 74 y se prolongaron el 75, relato aquí el que considero episodio central de mis vivencias. Sueños Guajiros, pues, dicho a la manera festiva, reduciendo todo a lo que, a fin de cuentas, podría ser un episodio más de lo que miríadas de personas han aportado para la buena marcha de las cosas, en lo pequeño y en lo grande.

HPIM1891Ni qué decir que como ciudadano me inclino porque nuestro entorno social se oriente, en todos los niveles, por la justicia y la unificación humana. Y como católico, que el mensaje del Señor Jesús sea una aportación vigorosa en todas partes, para que se reoriente nuestra vida comunitaria igual en justicia y en la paz constructiva que salvaguarde la vida, tan amenazada hoy  por hoy, en todas sus expresiones.

Va pues mi relato (relato, dije, no crónica):

Era un día de octubre, media mañana. Bajé la escalera de mi pequeño departamento, en un cuarto piso y en uno de los recovecos vi un paquetito de Sal. Lo digo, para ubicarme. Había suspendido mis clases que daba sobre una materia quizás de título rimbombante como geopolítica de la información (agencias noticiosas y organizaciones relativas al periodismo en niveles no nacionales) y mis alumnos eran, sobre todo, muchachas, lindas por cierto.

Había dejado las clases por una especie de obnubilación que pude entender vagamente como enfermedad y los médicos tal vez sin vaguedades, la calificaban así.HPIM1899

Caminé por la calle de Edison, rumbo al centro de aquella desde entonces gigantesca ciudad de México. Poco antes de la alameda central vi los cristalitos del piso, activados en su reluciente esplendor, por el sol mañanero. Mi subjetividad transtornada los interpretó como estrellitas, estrellas reales de esas del firmamento, y luego como una proyección hacia lindas muchachas.

Aturdido como andaba, llegué a la Alameda central, la crucé por el lado frontal del Palacio de Bellas Artes, crucé la avenida Eje Lázaro Cárdenas, o Niño Perdido, sobre lo cual no me ha interesado precisar cuál era el nombre de entonces.

Tomé, en mi caminata, la avenida Madero, que comienza según creo recordar con La Torre Latinoamericana y sigue el templo de San Francisco. No recuerdo haber pasado al templo, el cual era de mi predilección  porque admiraba su interior, sobre todo aquellos grandes cuadros con motivos franciscanos. El templo, pues, dedicado a San Francisco, no me atrevería a decir santo de mi devoción porque en aquellos tiempos no me consideraba muy devoto, pero sí santo de mi admiración, entonces y ahora.

Continué mi caminata rumbo a Bolívar, obvio, por la banqueta, puesto que la calle no se abrió al peatón sino décadas después.HPIM1907

Poco antes de aquella calle mencionada, me sentí transformado en un ser bellísimo, cuerpo reluciente con los colores del oro, tornasol el cuerpo, tachonada la frente con diminutas joyas a través de las cuales y de la diadema que coronaba la cabeza, recibía mensajes luminiscentes de lo alto, o de lo profundo.

Creí no perder el juicio, porque no me atreví a cruzar la calle antes de que se pusiera la luz verde del semáforo. El de la voz me había “dicho”, respeto sus reglamentos.

Todo atolondrado giré hacia la izquierda y luego también a la izquierda por la calle de Tacuba, creo que así se llama. Y frente a la casa perfumada (una aromática perfumería) mirando al Norte, sobre aquellas edificaciones, llegué a creer que el mensaje también era para quienes destruyen la Tierra.

HPIM1912Seguí rumbo a la Alameda, me senté en una banca que miraba hacia un conjunto colonial de dos templos, plazoleta de por medio y, en el centro de la edificación, plazoleta de  por medio, uno como museo, o palacio artesanal, del cual provenían bellas piezas del folclore mexicano, algunas tal vez con temas de la revolución mexicana. En el momento en que escuchaba la música de mi tierra, de mi México, me invadía una tranquilidad, una paz indecible, con dejos de suave melancolía.

Me levanté de la banca, me dirigí hacia el Poniente y en las cercanías del templo de San Hipólito, pero todavía en la Alameda, me encontré a un colega zamorano, periodista muy activo entonces, de trato amable siempre conmigo, que interpreto como una característica de su talante y una simpatía innata en él, por el paisanaje. Me preguntó en torno de un accidente ocurrido tal vez el día anterior, en una de las estaciones del Metro. No se me ocurrió ni entonces ni después, averiguar en la prensa los pormenores de tal accidente, así es de que no logré contestarle con precisión, y no llegué a detectar si él detectó mi perturbación.

Allí había terminado mi vivencia, regresé a casa y de lo demás de ese día, de plano nada recuerdo. http://eltaller.us.es/index.php/FANT.3-_ENCUENTROS_CERCANOS

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El tiempo de la Gran Transformación y de la Corrupción General. Leonardo Boff

El tiempo de la Gran Transformación y de la Corrupción General

2014-01-24


Normalmente las sociedades se asientan sobre el siguiente trípode: la economía, que garantiza la base material de la vida humana para que sea buena y decente; la política, por la cual se distribuye el poder y se organizan las instituciones que hacen funcionar la convivencia social; y la ética, que establece los valores y normas que rigen los comportamientos humanos para que haya justicia y paz y para que se resuelvan los conflictos sin recurrir a la violencia. Generalmente la ética viene acompañada de un aura espiritual que responde por el sentido último de la vida y del universo, exigencias siempre presentes en la agenda humana.

Estas instancias se entrelazan en una sociedad funcional, pero siempre en este orden: la economía obedece a la política y la política se somete a la ética.

Pero a partir de la revolución industrial en el siglo XIX, más exactamente a partir de 1834en Inglaterra, la economía empezó a despegarse de la política y a soterrar a la ética. Surgió una economía de mercado de forma que todo el sistema económico fuese dirigido y controlado solamente por el mercado libre de cualquier control o de un límite ético.

La marca registrada de este mercado no es la cooperación sino la competición, que va más allá de la economía e impregna todas las relaciones humanas. Pero ahora se creó, al decir Karl Polanyi, «un nuevo credo totalmente materialista que creía que todos los problemas podrían resolverse con una cantidad ilimitada de bienes materiales» (La Gran Transformación, Campus 2000, p. 58). Este credo es asumido todavía hoy con fervor religioso por la mayoría de los economistas del sistema imperante y, en general, por las políticas públicas.

A partir de ese momento, la economía iba a funcionar como el único eje articulador de todas las instancias sociales. Todo iba a pasar por la economía, concretamente, por el PIB. Quien estudió en detalle este proceso fue el filósofo e historiador de la economía antes mencionado, Karl Polanyi (1866-1964), de ascendencia húngara y judía y más tarde convertido al cristianismo de vertiente calvinista. Nacido en Viena, desarrolló su actividad en Inglaterra y después, bajo la presión macarthista, entre Toronto en Canadá y la Universidad de Columbia en Estados Unidos. El demostró que «en vez de estar la economía embutida en las relaciones sociales, son las relaciones sociales las que están embutidas en el sistema económico» (p. 77). Entonces ocurrió lo que él llama La Gran Transformación: de una economía de mercado se pasó a una sociedad de mercado.

Como consecuencia nació un nuevo sistema social, nunca habido antes, donde no existe la sociedad, solo los individuos compitiendo entre sí, cosa que Reagan y Thatcher van a repetir hasta la saciedad. Todo cambió, pues todo, realmente todo, se vuelve mercancía. Cualquier bien será llevado al mercado para ser negociado con vistas al lucro individual: productos naturales, manufacturados, cosas sagradas ligadas directamente a la vida como el agua potable, las semillas, los suelos, los órganos humanos. Polanyi no deja de anotar que todo esto es «contrario a la sustancia humana y natural de las sociedades». Pero fue lo que triunfó, especialmente en la posguerra. El mercado es «un elemento útil, pero subordinado a una comunidad democrática» dice Polanyi. El pensador está en la base de la «democracia económica».

Aquí cabe recordar las palabras proféticas de Karl Marx en La miseria de la filosofía, 1847: «Llegó, en fin, un tiempo en que todo lo que los hombres habían considerado inalienable se volvió objeto de cambio, de tráfico y podía venderse. El tiempo en que las propias cosas que hasta entonces eran co-participadas pero jamás cambiadas; dadas, pero jamás vendidas; adquiridas pero jamás compradas –virtud, amor, opinión, ciencia, conciencia etc.– en que todo pasó al comercio. El tiempo de la corrupción general, de la venalidad universal, o para hablar en términos de economía política, el tiempo en que cualquier cosa, moral o física, una vez vuelta valor venal es llevada al mercado para recibir un precio, en su más justo valor».

Los efectos socioambientales desastrosos de esa mercantilización de todo, los estamos sintiendo hoy por el caos ecológico de la Tierra. Tenemos que repensar el lugar de la economía en el conjunto de la vida humana, especialmente frente a los límites de la Tierra. El individualismo más feroz, la acumulación obsesiva e ilimitada debilita aquellos valores sin los cuales ninguna sociedad puede considerarse humana: la cooperación, el cuidado de unos a otros, el amor y la veneración por la Madre Tierra y la escucha de la conciencia que nos incita para bien de todos.

Cuando una sociedad como la nuestra, entorpecida por culpa de su craso materialismo, se vuelve incapaz de sentir al otro como otro, solamente como eventual productor y consumidor, está cavando su propio abismo. Lo que dijo Chomsky hace días en Grecia (22/12/2013) vale como llamada de alerta: «quienes lideran la corrida hacia el precipicio son las sociedades más ricas y poderosas, con incomparables ventajas como Estados Unidos y Canadá. Esta es la loca racionalidad de la ‘democracia capitalista’ realmente existente.”

Ahora cabe aplicar el There is no Alternative (TINA): No hay alternativa: o mudamos o pereceremos porque nuestros bienes materiales no nos salvarán. Es el precio letal por haber entregado nuestro destino la dictadura de la economía transformada en un “dios salvador” de todos los problemas.

Leonardo Boff