El tiempo de la Gran Transformación y de la Corrupción General. Leonardo Boff

El tiempo de la Gran Transformación y de la Corrupción General

2014-01-24


Normalmente las sociedades se asientan sobre el siguiente trípode: la economía, que garantiza la base material de la vida humana para que sea buena y decente; la política, por la cual se distribuye el poder y se organizan las instituciones que hacen funcionar la convivencia social; y la ética, que establece los valores y normas que rigen los comportamientos humanos para que haya justicia y paz y para que se resuelvan los conflictos sin recurrir a la violencia. Generalmente la ética viene acompañada de un aura espiritual que responde por el sentido último de la vida y del universo, exigencias siempre presentes en la agenda humana.

Estas instancias se entrelazan en una sociedad funcional, pero siempre en este orden: la economía obedece a la política y la política se somete a la ética.

Pero a partir de la revolución industrial en el siglo XIX, más exactamente a partir de 1834en Inglaterra, la economía empezó a despegarse de la política y a soterrar a la ética. Surgió una economía de mercado de forma que todo el sistema económico fuese dirigido y controlado solamente por el mercado libre de cualquier control o de un límite ético.

La marca registrada de este mercado no es la cooperación sino la competición, que va más allá de la economía e impregna todas las relaciones humanas. Pero ahora se creó, al decir Karl Polanyi, «un nuevo credo totalmente materialista que creía que todos los problemas podrían resolverse con una cantidad ilimitada de bienes materiales» (La Gran Transformación, Campus 2000, p. 58). Este credo es asumido todavía hoy con fervor religioso por la mayoría de los economistas del sistema imperante y, en general, por las políticas públicas.

A partir de ese momento, la economía iba a funcionar como el único eje articulador de todas las instancias sociales. Todo iba a pasar por la economía, concretamente, por el PIB. Quien estudió en detalle este proceso fue el filósofo e historiador de la economía antes mencionado, Karl Polanyi (1866-1964), de ascendencia húngara y judía y más tarde convertido al cristianismo de vertiente calvinista. Nacido en Viena, desarrolló su actividad en Inglaterra y después, bajo la presión macarthista, entre Toronto en Canadá y la Universidad de Columbia en Estados Unidos. El demostró que «en vez de estar la economía embutida en las relaciones sociales, son las relaciones sociales las que están embutidas en el sistema económico» (p. 77). Entonces ocurrió lo que él llama La Gran Transformación: de una economía de mercado se pasó a una sociedad de mercado.

Como consecuencia nació un nuevo sistema social, nunca habido antes, donde no existe la sociedad, solo los individuos compitiendo entre sí, cosa que Reagan y Thatcher van a repetir hasta la saciedad. Todo cambió, pues todo, realmente todo, se vuelve mercancía. Cualquier bien será llevado al mercado para ser negociado con vistas al lucro individual: productos naturales, manufacturados, cosas sagradas ligadas directamente a la vida como el agua potable, las semillas, los suelos, los órganos humanos. Polanyi no deja de anotar que todo esto es «contrario a la sustancia humana y natural de las sociedades». Pero fue lo que triunfó, especialmente en la posguerra. El mercado es «un elemento útil, pero subordinado a una comunidad democrática» dice Polanyi. El pensador está en la base de la «democracia económica».

Aquí cabe recordar las palabras proféticas de Karl Marx en La miseria de la filosofía, 1847: «Llegó, en fin, un tiempo en que todo lo que los hombres habían considerado inalienable se volvió objeto de cambio, de tráfico y podía venderse. El tiempo en que las propias cosas que hasta entonces eran co-participadas pero jamás cambiadas; dadas, pero jamás vendidas; adquiridas pero jamás compradas –virtud, amor, opinión, ciencia, conciencia etc.– en que todo pasó al comercio. El tiempo de la corrupción general, de la venalidad universal, o para hablar en términos de economía política, el tiempo en que cualquier cosa, moral o física, una vez vuelta valor venal es llevada al mercado para recibir un precio, en su más justo valor».

Los efectos socioambientales desastrosos de esa mercantilización de todo, los estamos sintiendo hoy por el caos ecológico de la Tierra. Tenemos que repensar el lugar de la economía en el conjunto de la vida humana, especialmente frente a los límites de la Tierra. El individualismo más feroz, la acumulación obsesiva e ilimitada debilita aquellos valores sin los cuales ninguna sociedad puede considerarse humana: la cooperación, el cuidado de unos a otros, el amor y la veneración por la Madre Tierra y la escucha de la conciencia que nos incita para bien de todos.

Cuando una sociedad como la nuestra, entorpecida por culpa de su craso materialismo, se vuelve incapaz de sentir al otro como otro, solamente como eventual productor y consumidor, está cavando su propio abismo. Lo que dijo Chomsky hace días en Grecia (22/12/2013) vale como llamada de alerta: «quienes lideran la corrida hacia el precipicio son las sociedades más ricas y poderosas, con incomparables ventajas como Estados Unidos y Canadá. Esta es la loca racionalidad de la ‘democracia capitalista’ realmente existente.”

Ahora cabe aplicar el There is no Alternative (TINA): No hay alternativa: o mudamos o pereceremos porque nuestros bienes materiales no nos salvarán. Es el precio letal por haber entregado nuestro destino la dictadura de la economía transformada en un “dios salvador” de todos los problemas.

Leonardo Boff


El tiempo de la Gran Transformación y de la Corrupción General. Leonardo Boff

El tiempo de la Gran Transformación y de la Corrupción General. Leonardo Boff.

Ziquítaro. Fiesta patronal 2014. LA SERENATA

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ZIQUÍTARO. Fiesta patronal 2014. SERENATA, en fotos

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(Textos y fotos de SMC. Cuando no, se indica)

Martínez Campos, 16/I/914

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GUIA

MOSAICO

Silviano Martínez Campos

LA PIEDAD, 16 de Mayo.-  AUN CUANDO EL conflicto forme parte de la vida, uno desearía que cuando se presenta, su desenlace llegue mediante la razón y el entendimiento, antes que por la fuerza y menos por las armas. Y aun cuando ni su entendimiento ni menos su solución sea simple, según se plantea, tampoco es imposible entenderlo. En el fondo, también se ha dicho, puede entenderse que lo genera un mundo de competencia y no de solidaridad y de acuerdo, y menos el ejercicio de esos altos valores llamados compasión y generosidad.

Y eso, en grande, y en pequeño. Se hace lo que se puede, en el momento. A lo grande, luego de que los esquemas viejos parecen ya no funcionar, ni en el entendimiento ni en la práctica, el mundo de los políticos en los altos niveles, lo vemos en las noticias, se muestra visiblemente preocupado y sus personeros van y vienen, para tapar los baches (o barrancos) que otras generaciones abrieron. Y está bien, tarde o temprano aceptaremos que la salida realmente humana es la unificación humana, de momento con la ONU (Naciones Unidas) como instrumento ineludible para hacer la transición hacia la civilización planetaria, aun cuando esto hoy por hoy, por utópico, suene rimbombante.La serenata, 13La serenata, 14La serenata, 15La serenata, 16

Desde luego, los pueblos, las comunidades en la redondez de la Tierra, también se mueven para llenar los vacíos que deje la política incompetente o inconsciente.  Y EN LO pequeño, ¡Cuánto desencuentro, cuánto desconcierto y cuánto sufrimiento!, cuando el conflicto no resuelto (choque de intereses) se apodera de una región, o de una comunidad. Lo estamos sintiendo en Michoacán, particularmente, en sus zonas críticas, un fenómeno con repercusiones nacionales y centro también de atención en otras latitudes. Abundan análisis, enfoque de analistas autorizados por su competencia o por su conocimiento de causa, o de causas.

En todo caso, para el común de las personas, es también obligación informarnos. Y bien podemos aprender a buscar, para conformar nuestro criterio. De lo contrario, caeremos en opiniones más bien emotivas y sumamente parciales, o acaso partidarias. Al respecto, me parece una opinión informada y crítica, la expresada por el colega Carlos, que comienza: “Michoacán no está en guerra y la violencia no es nueva” “ , la encuentra en la siguiente dirección electrónica: https://www.facebook.com/carlosluis.wagnerecheagaray .

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EN ZIQUÍTARO, AL ver y sentir vibrar a todo un pueblito (y sus visitantes) al ritmo al que lo llevaban los ritmos, sones, piezas, canciones, las magníficas interpretaciones de una banda de música tradicional de San Angel Sorumucapio, durante el baile popular de la fiesta patronal, sentí, percibí la paz de fondo, la que da el sentirse parte, y sintonizar en armonía consigo mismo. Atrás quedaron aquellos tiempos del desencuentro, la cruza contaminada de rencores entre apellidos.

Las nostalgias por supuestos paraísos perdidos, las remembranzas de tiempos mejores. Lo que, en mi caso, se expresaba desde un enfoque retórico, pero desde la emoción juvenil, en el artículo que escribí durante mi paso efímero por un diario de la ciudad de México, antes de mi comienzo del periodismo profesional 8 años después. De esto, hace 57 (cincuenta y siete años). http://eltaller.us.es/index.php/HISTORIA_DEL_PUEBLO_OLVIDADO .

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DESDE LUEGO, LA paz de fondo, la convivencia civilizada, no se da sin esfuerzos y sin el afianzarse en los altos valores morales que hemos heredado. Y esto, también a lo grande y a lo pequeño. Por eso los líderes políticos buscan la cercanía con los líderes morales, lo que no significa que las políticas pacificadoras sean declaradas abiertamente confesionales. Desde el enfoque del creyente, particularmente cristiano, sólo la paz de Dios hace, a fondo, habitables nuestras comunidades y nuestro entorno, desde el regional, los pueblos, un  país y el mundo.

Esa paz, vista desde nuestra humana perspectiva, no es otra cosa que, en nuestro entorno, los conflictos inevitables se resuelvan en justicia, respeto mutuo y compasión activa o sea el amor a todo viviente, comenzando por el ser humano desvalido, es decir, el menesteroso. Y ejerciendo la justicia mediante programas adecuados, todo alejado de la dominación, los caciquismos y el privilegio para personas y grupos, estamos en el camino, y así se desarman las furias. En casos, nuestra historia nos dice lo contrario. Para qué nos hacemos. Quien hace la justicia en las comunidades, regiones o el mundo, ya está en el camino, aunque ni siquiera mencione a  Dios ni se dé, como se decía, tantos golpes (contricionales) de pecho. www.miregionmichoacana.wordpress.com; www.mitierramaravillosa.wordpress.com ).

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Martínez Campos, 15/I/014

GUIA

Silviano Martínez Campos

ZIQUÍTARO, municipio de Penjamillo, enero 2014. La comunidad parroquial celebró con devoción y alegría su fiesta patronal en honor a la Virgen de Guadalupe, recibiendo con gusto a cientos de migrantes y sus familias radicados en los Estados Unidos, pero además abriéndose a muchos visitantes de comunidades cercanas, que aprecian esta fiesta como una de las más interesantes de la región.

El acto religioso central el día 12, estuvo presidido por el arzobispo emérito de Chihuahua, monseñor José Fernández Arteaga, oriundo de Santa Inés, municipio de Tocumbo, aquí en Michoacán, quien durante la misa, administró a menores los sacramentos del bautismo, la confirmación y la primera comunión.

El arzobispo, quien fuera también obispo en Apatzingán, Colima, y coadjutor en Chihuahua, exhortó a los menores a comenzar a vivir su fe, y a padrinos, padres y fieles, a que acompañen a los pequeños en la vivencia del Evangelio, que se lleve a la práctica de la vida diaria.

Los festejos comenzaron una semana antes, con peregrinaciones a los distintos barrios, donde la imagen de La Guadalupana permanecía una noche para presidir rezos y cantos de los fieles, y regresarla  a su templo en la víspera de la fiesta, expuesta para su veneración a cientos de fieles durante el festejo central.

Días antes comenzaron a llegar los paisanos  para unirse a los cerca de dos mil residentes aquí, en los diversos actos festivos, desde peregrinaciones con cohetes y música en los barrios, hasta jaripeos, las misas y la grandiosa serenata en torno al bello jardín, donde lucieron sus mejores galas muchachas, muchachos, niños y adultos.

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MUCHA MÚSICA, QUE NI QUÉ

Conjuntos musicales contratados por barrios, algunos espontáneos buscando agenciarse algunos pesos; pero sobre todo bandas de música profesionales, como la de Santa Fe del Río, que se vio en el kiosko por la mañana del doce y, la también muy versátil banda de San Angel Surumuapio, que interpretó música del gusto de todos frente al templo, por la tarde dio un concierto a la Guadalupana, frente a su trono, le tocó las golondrinas y, por la noche, el mencionado conjunto amenizó el baile popular dentro de los festejos, e hizo bailar al son o al ritmo que les tocaba, a cientos de jóvenes y adultos que vibraban lo mismo con una pieza ranchera, un ritmo de los nuevos, o algo romántico para las parejitas.

Durante los ritos sacramentales, el arzobispo Fernández Arteaga empezó con expresiones festivas frente a los niños, a quienes les dijo que llegaban catrines, vestidos con su vestido de fiesta, e iban todos a completar su iniciación cristiana. Porque, les indicó, el bautismo, la confirmación y la comunión son los fundamentos de la vida cristiana.La serenata, 29la serenata, 30La serenata, 31La serenata, 32

Esto, agregó, para ser plenamente cristianos y poder ellos no solamente recibir, sino colaborar, ayudar a evangelizar a los demás. Y debemos recibir a Dios con un corazón limpio, les dijo, pero  no solamente los pequeños, sino todos, incluidos padrinos, padres y fieles. Y los que se van a confesar, todos, vamos a juzgarnos pecadores y pedir perdón, expresó. Se rezó el Yo Pecador, y siguió una explicación para todos, del significado de dichos sacramentos.

QUE TODOS CATEQUICEN

Así, dijo el arzobispo, seguramente María ha seguido cumpliendo el oficio que Dios le dio, todos los obispos hemos dicho que ella es la catequista de México, la catequista de América. De alguna forma ella interviene, se hace presente con la señorita catequista, con el catequista, con los demás, para que también ellos como Juan Diego, enseñen quién es Dios.

Los niños ya lo saben, y nosotros también,  pero de alguna forma vamos a renovar la fe  al participar, porque no solamente estamos asistiendo, no  a una comedia, no a un drama, sino estamos participando en la celebración del sacramento de la eucaristía, el sacramento del bautismo y el sacramento de la confirmación.

Al principio de la misa, el párroco Manuel Vásquez  Rubio presentó a los fieles asistentes,  al arzobispo Fernández Arteaga, y a los presbíteros co-oficiantes, Martín García, párroco en Chirintzio, Jesús Valencia, párroco en  Penjamillo, y Sotero Fernández, quien fue vicario en Penjamillo en los cincuenta.

La serenata, 33la serenata, 34La serenata, 35La serenata, 36

El párroco de Ziquítaro agradeció la cooperación de los residentes en los Estados Unidos, a los residentes aquí, porque precisó, “ustedes son los que hacen la fiesta en estas festividades a la Virgen María”.

Aun cuando el día 13 habría jaripeo y baile por pago de boleto en la noche, la fiesta patronal prácticamente terminó luego de las espléndida serenata, y luego del bello castillo elaborado por artesanos de Jacona, dirigidos por los expertos: la pareja conformada por Serafín y Gracia y sus hijos.

ZIQUÍTARO SIGUE SU MARCHA

Luego del día 12, empezaron a retirarse poco a poco los paisanos que convivieron con familiares y ziquitarenses durante estos días de fiesta. Al ser abordado, en entrevista que manejo aparte, el párroco Manuel Vázquez afirmó que sin los visitantes, la comunidad sigue su ritmo.

“ Con un poco menos de presencia, de gente, porque ahora vienen bastantes fieles a las celebraciones, vemos bastante gente en las calles. Un  poco menos de gente, pero la comunidad sigue, su camino de fe, su camino de trabajo”.

“Yo lo veo esto reflejado los domingos principalmente, que hay asistencia bastante en las celebraciones de las Eucaristía y en el movimiento fuera de la iglesia, en el pueblo, sigo viendo cómo la gente se esfuerza en ir a trabajar, los que van fuera de la comunidad y regresan el mismo día. Creo que la comunidad no se detiene ya, sigue su curso, sigue su camino”, expresó el párroco en Ziquítaro, desde hace siete años.

La serenata, 45La serenata, 46La serenata, 47(Foto de Miry)

Serenata, 48

(Foto de Martín)

El padre Sotero, vicario en Penjamillo harás 58 años, había hecho referencia a los tiempos críticos de entonces, como cuando se puso la  primera piedra del ahora bello templo. Cierto, en todo, desde aquellos lejanos tiempos, todo ha cambiado, y para bien. Se notó durante esta muy tranquila celebración de la fiesta patronal.

También quien escribe, que fue maestro improvisado aquí, cuando joven, aquellos tiempos, se atreve a decir, en una nota periodística, que sí, algo, o más bien mucho, aquí ha cambiado. Lo expresaron los fieles con su presencia en el templo lleno, lo expresaron los cientos de jóvenes luciendo sus galas durante la serenata y lo expresó la magnífica banda de San Angel Surumucapio, haciendo bailar al son que les tocaba, a los entusiasmados jóvenes, muchos de ellos campesinos, se notaba, lo que entonces, en aquellos tiempos,  con toda franqueza, no era posible.La serenata, 37La serenata, 38La serenata, 39La serenata,40

Que comienza: “Michoacán no está en guerra y la violencia no es nueva”…

https://www.facebook.com/carlosluis.wagnerecheagaray

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Hoy revolución significa echar el freno de emergencia. Leonardo Boff

Hoy revolución significa echar el freno de emergencia

2014-01-19

Se atribuye a Karl Marx esta frase pertinente: «sólo se hacen las revoluciones que se hacen». Es decir, la revolución no se configura como un acto subjetivo y voluntarista. Cuando ocurre así, es pronto vencida por inmadura y falta de consistencia. La revolución sucede cuando las condiciones de la realidad están objetivamente maduras y simultáneamente existe en los grupos humanos el deseo subjetivo de quererla. Entonces, irrumpe, con la posibilidad, no siempre segura, de vencer y consolidarse.

Actualmente tendríamos todas las condiciones objetivas para una revolución. Revolución está tomada aquí en su sentido clásico como el cambio de los fines generales de una sociedad que crea los medios adecuados para alcanzarlos, lo que implica el cambio en las estructuras sociales, jurídicas, económicas y espirituales de esa sociedad.

Hoy en día la degradación general en casi todos los ámbitos, especialmente en la infraestructura natural que sustenta la vida, es tan profunda que, en sí, necesitaría una revolución radical. De lo contrario, podemos llegar demasiado tarde y presenciar catástrofes ecológico-sociales de magnitudes nunca antes vividas en la historia humana.

Pero no existe todavía en los “dueños del poder” la conciencia subjetiva de esta urgencia. Ni la quieren. Prefieren mantener su poderío aun a riesgo de sucumbir ellos mismos en un eventual Armagedón. El Titanic se está hundiendo, pero su obsesión por las ganancias es tan grande que siguen comprando y vendiendo joyas como si no estuviese pasando nada.

Generalmente las “revoluciones” son hechas por los poderosos que se anticipan a los oprimidos, diciendo, como se practica con frecuencia en Brasil: «hagamos nosotros la revolución antes de que la haga el pueblo». Naturalmente no se trata de una revolución sino de un golpe de clase, usando, como en el caso de la “revolución de 1964”, a las fuerzas armadas para ese fin. Los vencedores tienen sus acólitos que les cantan loas, les levantan monumentos, dan el nombre de los golpistas a calles, puentes y plazas, como persiste todavía en Brasil.

La historia de los vencidos raramente se hace. Su memoria es borrada. Pero a veces esta memoria resurge como una fuerza de denuncia peligrosa. El historiador mexicano Miguel León-Portilla ha tenido el mérito de narrar El Reverso de la Conquista de América Latina por los ibéricos. En ella recoge los testimonios dramáticos y lacerantes de las víctimas aztecas, mayas e incas. En portugués ha sido traducido como La conquista de América Latina vista por los Indios (Vozes 1987). Veamos apenas un testimonio indígena con ocasión de la toma de Tlatelolco (próxima a la capital Tenochtitlán, actual ciudad de México). Es simplemente para llorar:

«En los caminos yacen dardos rotos; cabelleras dispersas; casas destejadas, muros en llamas, abundan los gusanos en calles y plazas y las paredes están salpicadas de cerebros reventados; las aguas son rojas, como si las hubieran teñido; hemos masticado hierba salitrosa, pedazos de adobe, lagartijas, ratones y tierra en polvo, además de los gusanos» (León-Portilla, p. 41).

Tales tragedias nos plantean la pregunta nunca respondida satisfactoriamente: ¿Tiene sentido la historia? ¿sentido para quién? Hay todo tipo de interpretaciones, desde las más pesimistas que ven la historia como una secuencia de guerras, asesinatos y matanzas, hasta las más optimistas, como la de los iluministas que pensaban la historia como el crecimiento hacia el progreso sin fin y hacia sociedades cada vez más civilizadas.

Las dos grandes guerras mundiales, la de 1914 y la de 1939, y las que se hicieron después, matando a cerca de 200 millones de personas, han pulverizado ese optimismo. Hoy nadie nos puede decir en qué dirección caminamos: ni los sabios y santos Dalai Lama y Papa Francisco. Los eventos se suceden con toda su ambigüedad, unos esperanzadores, otros amedrentadores.

Me afilio a la tradición judeocristiana que afirma: la historia sólo puede ser pensada a partir de dos principios: el de la negación de lo negativo y el del cumplimiento de las promesas. La negación de lo negativo quiere decir que el criminal no va a triunfar sobre la víctima. El peso de lo negativo de la historia no será el sentido definitivo. Por el contrario, el Creador “enjugará toda lágrima de los ojos, la muerte ya no existirá y no habrá luto ni llanto, ni dolor, porque todo eso ya pasó” (Apocalipsis 21,4).

El principio del cumplimiento de las promesas afirma: “he aquí que renuevo todas las cosas; habrá un cielo nuevo y una tierra nueva; Dios habitará entre nosotros y todos los pueblos serán pueblos de Dios” (Apocalipsis 21, 5; 1 y 3). Es la esperanza inmortal de la tradición bíblica que no desaparecía ni cuando los judíos eran llevados a las cámaras nazis de exterminio.

Con referencia a la situación actual me remito a una frase de Walter Benjamin, citada por un estudioso suyo, Michael Löwy: «Marx había dicho que las revoluciones son la locomotora de la historia mundial. Pero tal vez las cosas se presenten de manera completamente diferente. Es posible que las revoluciones sean, para la humanidad que viaja en ese tren, el acto de accionar los frenos de emergencia» (Walter Benjamin: aviso de incendio, Boitempo 2005, p. 93-94). Nuestro tiempo es el de echar el freno antes de que el tren reviente al final de la línea.

Ziquítaro. Fiestas Patronales 2014. Padre Manuel Vázquez Rubio. Celebración

El padre Manuel Vázquez Rubio

PADRE MANUEL VÁZQUEZ, Párroco en Zisquítaro

(Entrevista en la mañana del día 13)

Por Silviano Martínez Campos

—-Padre Manuel, a un día después de la fiesta central, de la celebración central,¿ cómo se siente usted, un poco relajado, tuvo alguna tensión especial de que alguna cosa, no dentro sino fuera del templo fuera no ser muy funcional, no salir muy bien?.

—-Creo que todo ha funcionado muy bien. La fiesta en realidad la realizan los fieles y con la participación de todos ellos, movidos por la fe, la docilidad a la fe, no hay necesidad de tener muchas complicaciones, sino una vez que se dan las  indicaciones, la gente sabe perfectamente lo que tiene qué hacer, y esto facilita todas las cosas. No hemos encontrado ningún problema, hasta el momento.Padre Sotero

—-He escuchado muchas opiniones, en el sentido de que ha habido muchos cambios: el templo más bello; obviamente ya estaba, pero usted ha contribuido mucho a embellecerlo, lo que es evidente. Pero en cuestión de la comunidad cristiana, cómo ve usted a siete años de ministerio en esta parroquia, cómo ve usted a la comunidad.

—-Bueno, yo creo que la comunidad sigue creciendo en todos los aspectosd, en lo e spiritual y en el aspecto humano. En el aspecto humano, la gente se hace cada vez más sensible a las necesidades entre los hermanos y, por lo tanto también esto se refleja en el trabajo que está haciendo en la iglesia, en la parroquia, porque la gente se esfuerza por embellecer este lugar para que tenga una mejor función. Para que por dignidad del lugar y dignidad de las personas el lugar se encuentre bello, cómodo. Y la gente se ha esforzado en este aspecto. En relación a la sociedad allá afuera, entre las familias, pues también yo veo cómo las personas han crecido en humanidad y veo el acompañamiento en todos los acontecimientos de alegría de tristeza. Y poco a poco la comunidad ya ido creciendo, creo yo, en este aspecto, fraternal.En la celebración, padre Sotero

—-Alguien me comentaba que los asistentes a esta fiesta, particularmente a los eventos como serenatas, jaripeos,  y todo,la mayor parte son foráneos, no sólo del municipio, sino de Estados Unidos, visitantes. Una vez que se van ¿sigue Ziquítaro igual como antes, o hay algún cambio?. En el aspecto humano, en el aspecto de fe, en el aspecto de relaciones humanas de la población.

—-Sí, sigue la comunidad igual, con un poco menos de presencia, de gente, porque ahora vienen bastantes fieles a las celebraciones, vemos bastante gente en las calles. Un  poco menos de gente, pero la comunidad sigue, su camino de fe, su camino de trabajo. Yo lo veo esto reflejado los domingos principalmente, que hay asistencia bastante en las celebraciones de las Eucaristía y en el movimiento fuera de la iglesia, en el pueblo, sigo viendo cómo la gente se esfuerza en ir a trabajar, los que van fuera de la comunidad y regresan el mismo día. Creo que la comunidad no se detiene ya, sigue su curso, sigue su camino.

—-Obviamente (esta pregunta tiene relación con los cambios muy probablemente fundamentales que están sucediendo en la Iglesia Católica). Cómo percibe usted estas cosas, aparentemente novedosas, del cambio en el Papado, con el nuevo Papa Francisco.

—-Yo las percibo, desde el  punto de vista espiritual, en la dimensión sacerdotal, pues como una bendición de Dios, elige a aquellos que desde la parte humana, pueden llamarnos la atención, pueden recordarnos que en el principio las cosas en relación a la vida sacerdotal y al servicio como apóstoles, no deben de ser muy complicadas, tienen qué ser sencillas. De  pronto, sentimos así un poco, como extraña, lo que el Papa nos invita a vivir y hacer como renovación.En la celebración, segunda lectura

Sin embargo creo que es lo más natural de la forma cómo ha de vivir la Iglesia. Lo vemos extraño porque nos hemos acostumbrado a lo largo de los siglos y también creo yo que la gente, al paso de los días, en nuestros lugares, nos va haciendo sentir en un lugar más particular, más alto y lejano al mismo tiempo. La gente misma contribuye a reconocer en el sacerdocio un don particular, pero este don no es para alejarnos de ellos, sino para acercarnos. No es para sentirnos más importantes, sino para ser más humildes y serviciales.

—-El padre Sotero (Sotero Fernández), que estuvo aquí en los años cincuenta, y lo reitera, ha dicho en varias ocasiones que (lo he entendido en referencia a usted), que usted ha venido a dar, a regalar, no a quitar. Cuál cree usted que en estos siete años ha sido su aportación como párroco a esta comunidad católica.Segunda lectura, en la celebración

—-Yo creo que principalmente la aportación es la propia de mi misión: ser pastor. En la línea de servicio, en la línea de atención, en la línea sacramental, en la línea de atención a las personas que buscan a Dios y buscar conjuntamente con ellos el camino que los haga llegar a su objetivo principal, que es la gracia de Dios. Por ese  lado: y la otra aportación que yo creo, es a lo mejor dedicarme con más enfoque, con más tiempo, a mejorar un poco el aspecto, por lo menos esta  parte, en torno al templo, el atrio, las calles enfrente de la parroquia y trabajar un poco por embellecerla.En la celebración

—-Una pregunta un  poco especulativa. La comunidad siempre se encariña con los presbíteros, con sus párrocos y pues el párroco, cuando se va, deja mucho. La comunidad considera que es una relación bonita, bella. Qué dejaría usted en la eventualidad que un día, cercano, lejano, le dieran otra función en otra parroquia, en otro ministerio.Primera lectura. Lupita

—-A mi me gustaría dejar bases dentro de la comunidad, en  primer lugar la gente entienda que los sacerdotes tenemos una misión y tenemos qué ir allá donde el obispo nos indique. Porque nosotros reconocemos en el obispo la presencia de Cristo y finalmente, entendemos las cosas así:  donde Dios me llama a servir. Ahora estoy aquí, después, estaré en otro lugar. Que la gente entienda que como sacerdotes no podemos quedarnos para siempre en un lugar, no podemos ser exclusivos, somos para el servicio de todos en todos los pueblos. Y el otro aspecto sería también dejarles en el corazón a las gentes el cariño que yo siento a esta comunidad. Al paso de los tiempos humanamente se encariña, quiere a la gente, se enseña uno a amar al pueblo y bueno, que ello sepan que yo también el tiempo que he estado aquí, me hace sentir, me han hecho sentir en paz, tranquilo, me han hecho sentir felicidad y, sobre todo, me han hecho sentir parte de su familia.En la celebración, Lupita Salgado

—-Sobre todo porque es su primera parroquia.

—-Sobre todo porque es la  primera parroquia. Y como dicen muchos, es el primer amor, le llaman. Entonces, sí se encariña uno demasiado.

—-¿A pesar de que Ziquítaro haya sido tan conflictivo, según la consideración general?.

—Yo creo que todos los pueblos tienen conflictos. Y los sacerdotes debemos tener claridad de que donde quiera que vayamos, habrá personas a favor nuestro y en contra. Lo vemos en la Sagrada Escritura con Jesucristo: tenía gente que lo seguía, que lo admiraba, que lo escuchaba; pero también había mucha gente que no estaba con él, que lo asediaban y no aceptaban su palabra. Yo creo que esta es la misión y así será en todoslos lugares.Primera lectura

—–Nos extendimos, padre, sin ninguna formalidad. Tengo entendido que usted padre Manuel, ahora es responsable de dos parroquias, sería la de Acuitzeramo y la de Ziquítaro, o la de Ziquítaro y la de Acuitzeramo. ¿Esa es una innovación?.

—-Sí, es una innovación que en estos últimos años el señor obispo ha realizado, nos ha pedido que le ayudemos con doble parroquia ya que por  una parte hay carencia sacerdotal y por otro lado, también el señor obispo desea que las parroquias tengan una extensión territorial un poco más amplia, aunque esto dificulta y aumenta mucho el trabajo, pero sí es una innovación.Jóvenes cantores de Purépero, Karen y Oswaldo

Me ha tocado ser el primero en iniciar con dos parroquias y ahora ya  hay dos o tres sacerdotes que tienen doble parroquia.

—¿No sería una dispersión de esfuerzos?.

—-Probablemente sienta uno al inicio como una dispersión de esfuerzos, pero ya experiencia ya en el camino, por un lado nos enseña a planear mejor, a comprometernos más, a tener menos tiempo para nosotros mismos, pero lo hacemos con gusto.En la celebración, fieles

—Bueno Acuitzeramo y Ziquítaro son vecinos, podría decirse que más que vecinos, hermanos: comparten la misma región, la misma mentalidad, una región de migrantes, etcétera. ¿Eso facilitaría su brabajo?.

—-Desde luego que sí.- Esto facilita mucho el trabajo, no es una comunidad muy lejana y, por otro lado, como lo acaba de decir, la experiencia del pueblo, la cultura, las vivencia, las necesidades, son similares entre Ziquítaro y Acuitzeramo.

Párroco Manuel Vázquez Rubio

En la celebración, fielesEn la celebración, los fielesConcelebrantesEl templo, antes de la misa concelebradaLa plaza, 1La plaza, 2La Plaza, 3La Plaza, 4La Plaza, 5Banda de Santa Fe, en el kiosko, 1Banda de Santa Fe, en el kiosko, 2Banda de Santa Fe, en el kiosko, 3El cancel del templo, vista hacia la plaza

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Durante la solemne celebración en Ziquítaro

Martínez Campos, 15/I/014

GUIA

Silviano Martínez Campos

ZIQUÍTARO, municipio de Penjamillo, enero 2014. La comunidad parroquial celebró con devoción y alegría su fiesta patronal en honor a la Virgen de Guadalupe, recibiendo con gusto a cientos de migrantes y sus familias radicados en los Estados Unidos, pero además abriéndose a muchos visitantes de comunidades cercanas, que aprecian esta fiesta como una de las más interesantes de la región.Fieles,1

El acto religioso central el día 12, estuvo presidido por el arzobispo emérito de Chihuahua, monseñor José Fernández Arteaga, oriundo de Santa Inés, municipio de Tocumbo, aquí en Michoacán, quien durante la misa, administró a menores los sacramentos del bautismo, la confirmación y la primera comunión.

El arzobispo, quien fuera también obispo en Apatzingán, Colima, y coadjutor en Chihuahua, exhortó a los menores a comenzar a vivir su fe, y a padrinos, padres y fieles, a que acompañen a los pequeños en la vivencia del Evangelio, que se lleve a la práctica de la vida diaria.Fieles, 2

Los festejos comenzaron una semana antes, con peregrinaciones a los distintos barrios, donde la imagen de La Guadalupana permanecía una noche para presidir rezos y cantos de los fieles, y regresarla  a su templo en la víspera de la fiesta, expuesta para su veneración a cientos de fieles durante el festejo central.

Días antes comenzaron a llegar los paisanos  para unirse a los cerca de dos mil residentes aquí, en los diversos actos festivos, desde peregrinaciones con cohetes y música en los barrios, hasta jaripeos, las misas y la grandiosa serenata en torno al bello jardín, donde lucieron sus mejores galas muchachas, muchachos, niños y adultos.

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MUCHA MÚSICA, QUE NI QUÉ

Conjuntos musicales contratados por barrios, algunos espontáneos buscando agenciarse algunos pesos; pero sobre todo bandas de música profesionales, como la de Santa Fe del Río, que se vio en el kiosko por la mañana del doce y, la también muy versátil banda de San Angel Surumuapio, que interpretó música del gusto de todos frente al templo, por la tarde dio un concierto a la Guadalupana, frente a su trono, le tocó las golondrinas y, por la noche, el mencionado conjunto amenizó el baile popular dentro de los festejos, e hizo bailar al son o al ritmo que les tocaba, a cientos de jóvenes y adultos que vibraban lo mismo con una pieza ranchera, un ritmo de los nuevos, o algo romántico para las parejitas.Fieles, 4

Durante los ritos sacramentales, el arzobispo Fernández Arteaga empezó con expresiones festivas frente a los niños, a quienes les dijo que llegaban catrines, vestidos con su vestido de fiesta, e iban todos a completar su iniciación cristiana. Porque, les indicó, el bautismo, la confirmación y la comunión son los fundamentos de la vida cristiana.Fieles, 5

Esto, agregó, para ser plenamente cristianos y poder ellos no solamente recibir, sino colaborar, ayudar a evangelizar a los demás. Y debemos recibir a Dios con un corazón limpio, les dijo, pero  no solamente los pequeños, sino todos, incluidos padrinos, padres y fieles. Y los que se van a confesar, todos, vamos a juzgarnos pecadores y pedir perdón, expresó. Se rezó el Yo Pecador, y siguió una explicación para todos, del significado de dichos sacramentos.Fieles, 6

QUE TODOS CATEQUICEN

Así, dijo el arzobispo, seguramente María ha seguido cumpliendo el oficio que Dios le dio, todos los obispos hemos dicho que ella es la catequista de México, la catequista de América. De alguna forma ella interviene, se hace presente con la señorita catequista, con el catequista, con los demás, para que también ellos como Juan Diego, enseñen quién es Dios.

Los niños ya lo saben, y nosotros también,  pero de alguna forma vamos a renovar la fe  al participar, porque no solamente estamos asistiendo, no  a una comedia, no a un drama, sino estamos participando en la celebración del sacramento de la eucaristía, el sacramento del bautismo y el sacramento de la confirmación.Fieles, 7

Al principio de la misa, el párroco Manuel Vásquez  Rubio presentó a los fieles asistentes,  al arzobispo Fernández Arteaga, y a los presbíteros co-oficiantes, Martín García, párroco en Chirintzio, Jesús Valencia, párroco en  Penjamillo, y Sotero Fernández, quien fue vicario en Penjamillo en los cincuenta.

El párroco de Ziquítaro agradeció la cooperación de los residentes en los Estados Unidos, a los residentes aquí, porque precisó, “ustedes son los que hacen la fiesta en estas festividades a la Virgen María”.Fieles, 8

Aun cuando el día 13 habría jaripeo y baile por pago de boleto en la noche, la fiesta patronal prácticamente terminó luego de las espléndida serenata, y luego del bello castillo elaborado por artesanos de Jacona, dirigidos por los expertos: la pareja conformada por Serafín y Gracia y sus hijos.

ZIQUÍTARO SIGUE SU MARCHA

Luego del día 12, empezaron a retirarse poco a poco los paisanos que convivieron con familiares y ziquitarenses durante estos días de fiesta. Al ser abordado, en entrevista que manejo aparte, el párroco Manuel Vázquez afirmó que sin los visitantes, la comunidad sigue su ritmo.

“ Con un poco menos de presencia, de gente, porque ahora vienen bastantes fieles a las celebraciones, vemos bastante gente en las calles. Un  poco menos de gente, pero la comunidad sigue, su camino de fe, su camino de trabajo”.Fieles, 9

“Yo lo veo esto reflejado los domingos principalmente, que hay asistencia bastante en las celebraciones de las Eucaristía y en el movimiento fuera de la iglesia, en el pueblo, sigo viendo cómo la gente se esfuerza en ir a trabajar, los que van fuera de la comunidad y regresan el mismo día. Creo que la comunidad no se detiene ya, sigue su curso, sigue su camino”, expresó el párroco en Ziquítaro, desde hace siete años.

El padre Sotero, vicario en Penjamillo harás 58 años, había hecho referencia a los tiempos críticos de entonces, como cuando se puso la  primera piedra del ahora bello templo. Cierto, en todo, desde aquellos lejanos tiempos, todo ha cambiado, y para bien. Se notó durante esta muy tranquila celebración de la fiesta patronal.Fieles, 10

También quien escribe, que fue maestro improvisado aquí, cuando joven, aquellos tiempos, se atreve a decir, en una nota periodística, que sí, algo, o más bien mucho, aquí ha cambiado. Lo expresaron los fieles con su presencia en el templo lleno, lo expresaron los cientos de jóvenes luciendo sus galas durante la serenata y lo expresó la magnífica banda de San Angel Surumucapio, haciendo bailar al son que les tocaba, a los entusiasmados jóvenes, muchos de ellos campesinos, se notaba, lo que entonces, en aquellos tiempos,  con toda franqueza, no era posible.Fieles, 11

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En la celebración, confirmaciones, bautizos y primeras comunionesArzobispo JoséArzobispo José y padre ManuelConcelebrantes, arzobispo y párrocoArzobispo José Fernández, instruye a niños y adultosEl arzobispo emérito de Chihuahua, durante la celebración en ZiquítaroDurante la solemne celebración en ZiquítaroPárroco Manuel Vázquez Rubio. En primer término, una niña de primera comuniónEl párroco en Ziquítaro, explica durante la celebración

Estamos en un vuelo ciego: ¿hacia dónde vamos?

MOSAICO, 16-I-014

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