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Equívocos conceptuales en el gobierno del PT. Leonardo Boff

Igazu falls - Brazil

Igazu falls – Brazil (Photo credit: @Doug88888)

Português:

Português: (Photo credit: Wikipedia)

Equívocos conceptuales en el gobierno del PT

2013-07-19

Estimo que una de las razones que llevó multitudes a las calles en elmes de junio tiene su origen en los errores conceptuales de laspolíticas públicas en el gobierno del PT. Incapaz de liberarse de lasamarras del sistema neoliberal imperante en el mundo e interiorizado,

bajo presión, en nuestro país, los gobiernos del PT han tenido que

reconocer inmensos beneficios a los rentistas para sostener la política

económica nacional e incluso realizar alguna distribución de la renta

nacional a través de políticas sociales a los millones de hijos de la

pobreza.

El Atlas de la exclusión social – los ricos de Brasil (Cortés, 2004), aunque de hace unos años, mantiene su vigencia, como lo demuestra el investigador Marcio Pochman (Los padres de la desigualdad,

Le Monde Diplomatique, octubre de 2007). Pasando por todos los ciclos

económicos, el nivel de concentración de la riqueza hasta la

financiarización actual se ha mantenido prácticamente sin cambios. 5.000

familias poseen el 45% de la renta y la riqueza nacional. Son las que

prestan al gobierno, a través de los bancos, según los datos de 2013, y

cada año reciben 110 mil millones de dólares en intereses. Para los

proyectos sociales (“bolsa familia” y otros) se destinan sólo unos 50

mil millones. Son los restos para los considerados el resto.

Debido a esta distribución perversa de la renta, somos uno de los

países más desiguales del mundo. Es decir, uno de los más injustos, lo

que hace a nuestra democracia muy frágil y casi absurda. Lo que sostiene

la democracia es la igualdad, la equidad y la eliminación de los

privilegios.

En Brasil hasta ahora sólo se ha hecho una distribución desigual

de la renta nacional, incluso con los gobiernos del PT. Es decir, no se

ha tocado la estructura de la concentración de la renta. Lo que

necesitamos con urgencia, si queremos cambiar la cara social de Brasil,

es introducir una redistribución que implica tocar los mecanismos

de apropiación de la renta. Concretamente significa tomar de los que

tienen de más y pasarlo a los que tienen de menos. Pero esto nunca se ha

hecho. Los detentadores del poder, del saber y de los medios de

comunicación han conseguido siempre detener esta revolución básica, sin

la cual mantendremos indefinidamente vastos sectores de la población al

margen de las conquistas modernas. El sistema político termina por

servir a sus intereses. Por eso, en su tiempo, repetía con frecuencia

Darcy Ribeiro que tenemos una de las elites más ricas, antisociales y

conservadoras del mundo.

Los grandes proyectos de gobierno destinan una parte significativa del

presupuesto a proyectos que las benefician y enriquecen aún más:

carreteras, presas, puertos, aeropuertos, incentivos fiscales, créditos

blandos del BNDES. Esto se conoce como el crecimiento económico, medido

por el PIB, que debe ser analizado junto con la inflación, las tasas de

interés y el cambio. Se privilegia el agronegocio exportador, que trae

dólares a la agroecología, a la economía familiar y solidaria, que

produce el 60% de lo que comemos.

Lo que las multitudes de la calle están reclamando es: desarrollo en

primer lugar y a su servicio el crecimiento (PIB). El crecimiento es

material. El desarrollo es humano. Significa más educación, mejores

hospitales, más saneamiento básico, transporte público mejor y más

seguro, más acceso a la cultura y al ocio. En otras palabras: más

capacidad de vivir mínimamente felices como seres humanos y ciudadanos,

no sólo como consumidores pasivos de las mercancías puestas en el

mercado. En lugar de grandes estadios cuyas entradas a los juegos son en

gran medida prohibitivas para el pueblo, más hospitales, más escuelas,

más centros técnicos, más cultura, más integración en el mundo de la

comunicación digital.

El crecimiento debe estar orientado al desarrollo humano y social. Si

no se alinea con esta lógica, el gobierno se ve condenado a ser más el

gestor de los negocios que el cuidador de la vida de su pueblo, de las

condiciones de su alegría de vivir y de su admirada creatividad

cultural.

Las calles están gritando por un Brasil de la gente y no de negocios ni

de chanchullos, por una sociedad menos malvada debido a las

desigualdades escandalosas, por relaciones sociales transparentes y

menos excusas para ocultar la plaga de la corrupción, por una democracia

donde las personas estén llamadas a discutir y decidir junto con sus

representantes lo que es mejor para el país.

Los gritos son por humanidad, por dignidad, por respeto al tiempo de

la vida de las personas, que no se gaste en horas perdidas en un pésimo

transporte público, sino que sea puesto en libertad para socializar con

la familia o para el ocio. Parecen decir: «nos negamos a ser sólo

animales hambrientos que claman por el pan; somos humanos, portadores de

espíritu y de cordialidad, que gritamos por belleza; sólo uniendo pan

con belleza viviremos en paz, sin violencia, con humor y sentido lúdico y

encantado de la vida». El gobierno necesita dar este giro.


Português do Brasil: O diretor do Jornal Le Mo...

Português do Brasil: O diretor do Jornal Le Monde Diplomatique, Ignacio Ramonet, fala durante a conferência “Mídia e Globalização”, no Fórum Social Mundial, em Porto Alegre. (Photo credit: Wikipedia)

Equívocos conceptuales en el gobierno del PT. Leonardo Boff

Equívocos conceptuales en el gobierno del PT. Leonardo Boff.