Erosión del sentido de la vida social y las manifestaciones de la calle. Leonardo Boff

Tierra del Fuego desde Punta Arenas

Tierra del Fuego desde Punta Arenas (Photo credit: Carlos_Y.)

English: President of Bolivia, Evo Morales, De...

English: President of Bolivia, Evo Morales, December 2009. Dansk: Bolivias præsident, Evo Morales, december 2009. Español: Presidente de Bolivia Evo Morales, diciembre de 2009. (Photo credit: Wikipedia)

Erosión del sentido de la vida social y las manifestaciones de la calle

11/07/2013

Poco a poco va quedando claro que las manifestaciones masivas

de la calle que han ocurrido en los últimos tiempos en Brasil y en todo

el mundo, expresan más que reivindicaciones puntuales, como una mejor

calidad del transporte urbano, mejor sanidad, educación, empleo,

seguridad y el rechazo a la corrupción y a la democracia de las alianzas

apoyadas por negocios trapaceros. Fermenta algo más profundo, diría

casi inconsciente, pero no menos real: el sentimiento de una ruptura

generalizada, de frustración, de decepción, de erosión del sentido de la

vida, de angustia y  miedo ante una tragedia ecológico-social que se

anuncia por todas partes y que puede poner en peligro el futuro de la

humanidad. Podemos ser una de las últimas generaciones que habiten este

planeta.

No es extraño que el 77% de los manifestantes tengan estudios

superiores, es decir, son gente capaz de sentir este malestar del mundo y

expresarlo como un rechazo a todo lo que está ahí.

Primero, es un malestar frente al mundo globalizado. Lo que vemos nos

avergüenza porque significa una racionalización de lo irracional: el

imperio norteamericano decadente para mantenerse necesita vigilar a gran

parte de la humanidad, usar la violencia directa contra quien se opone,

mentir descaradamente como en la motivación de la guerra contra Iraq,

irrespetar cualquier derecho y las normas internacionales, como el

“secuestro” del presidente Evo Morales de Bolivia, que han hecho los

europeos, pero forzados por las fuerzas de seguridad estadounidenses.

Niegan los valores humanitarios y democráticos de su historia que

inspiraron a otros países.

Segundo, la situación de nuestro Brasil. A pesar de las políticas

sociales del gobierno del PT que aliviaron la vida de millones de

pobres, hay un océano de sufrimiento, producido por la favelización de

las ciudades, por los bajos salarios y por la ganancia de la máquina

productivista de estructura capitalista, que debido a la crisis

sistémica y a la competencia cada vez más feroz, sobreexplota la fuerza

de trabajo. Sólo para dar un ejemplo: la investigación realizada en la

Universidad de Brasilia entre 1996-2005 encontró que cada 20 días se

suicidaba un empleado de la banca debido a las presiones por metas,

exceso de tareas y pavor al desempleo. Y no hablemos de la farsa que es

nuestra democracia. Me valgo de las palabras del sociólogo Pedro Demo,

profesor de la UNB, en su Introducción a la Sociología (2002): «Nuestra

democracia es la representación nacional de una hipocresía refinada,

llena de leyes bonitas, pero hechas siempre en última instancia por las

élites dominantes para que les sirva a ellas de principio a fin. El

político se caracteriza por ganar bien, trabajar poco, hacer negocios

turbios, emplear a familiares y paniquados, enriquecerse a costa del

erario público y entrar en el mercado desde arriba … Si ligásemos

democracia con justicia social, nuestra democracia sería su propia

negación» (p.330.333). Ahora entendemos por qué la calle pide una

profunda reforma política y otro tipo de democracia donde el pueblo

quiere codecidir los caminos del país.

Tercero, la degradación de las instancias de lo sagrado. La Iglesia

Católica nos ha ofrecido grandes escándalos que han desafiado la fe de

los cristianos: sacerdotes pederastas, obispos e incluso cardenales.

Escándalos sexuales dentro de la Curia Romana, el cuerpo de confianza

del Papa. Manipulación de millones de euros en el Banco del Vaticano

(IOR), donde los altos eclesiásticos se aliaron con mafiosos y

millonarios corruptos italianos para blanquear dinero. Iglesias

neo-pentecostales en sus programas de televisión atraen a miles de

fieles, usando la lógica del mercado y transformando de la religiosidad

popular en un negocio infame. Dios y la Biblia se ponen al servicio de

la disputa mercadológica para ver quien atrae más telespecadores. Hay

sectores de la Iglesia Católica que tampoco escapan a  esta lógica, con

el espectáculo de misas-show y sacerdotes-cantores con su autoayuda

fácil y canciones melifluas.

Por último, no escapa al malestar generalizado la difícil situación

del planeta Tierra. Todos se están dando cuenta de que el proyecto de

crecimiento material está destruyendo las bases que sustentan la vida,

devastando los bosques, diezmando la biodiversidad y causando

acontecimientos cada vez más extremos. La reacción de la Madre Tierra

está dada por el calentamiento global, que sigue subiendo, si llegase en

las próximas décadas a 4-6 grados Celsius más, por el calemtamiento

abrupto, podría diezmar la vida que conocemos y hacer imposible la

supervivencia de nuestra especie, desapareciendo nuestra civilización.

Ya no podemos engañarnos a nosotros mismos, cubriendo las heridas de

la Tierra con espradrapos. O cambiamos de rumbo, manteniendo las

condiciones de la vitalidad de la Tierra, o el abismo nos espera.

Como insiste la Carta de la Tierra: «Nuestros retos ambientales,

económicos, políticos, sociales y espirituales, están

interrelacionados», esta interconexión real, auqnue en parte

inconsciente, lleva a las calles a miles de personas que quieren otro

mundo posible y necesario ahora. O aprovechamos la oportunidad de

cambiar o no habrá futuro para nadie. El inconsciente colectivo

presiente este drama, de ahi el grito de la calle pidiendo cambios. Si

no atendemos sus exigencias, se puede retrasar la tragedia, pero no

podremos evitarla. El tiempo de escuchar y actuar es ahora.

Leonardo Boff es autor de Proteger la Tierra, cuidar la vida: ¿cómo escapar del fin del mundo?, Sal Terrae 2010.

English: Leonardo Boff Português: Leonardo Boff

English: Leonardo Boff Português: Leonardo Boff (Photo credit: Wikipedia)

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