Teatralización del atentado de Boston: nos hace olvidar el posible fin de la especie. Leonardo Boff

English: National Theater of Costa Rica Españo...

English: National Theater of Costa Rica Español: Teatro Nacional de Costa Rica (Photo credit: Wikipedia)

English: Mounting the city of San José Costa R...

English: Mounting the city of San José Costa Rica Español: Montaje de la ciudad de San José Costa Rica Français : Montage de la ville de San José, Costa Rica (Photo credit: Wikipedia)

Português:

Português: (Photo credit: Wikipedia)

Michel Serres in a signing session at the book...

Michel Serres in a signing session at the bookstore Le Failler at Rennes in February 2011. (Photo credit: Wikipedia)

Teatralización del atentado de Boston

nos hace olvidar el posible fin de la especie

2013-05-10

Uno tendría que ser inhumano y sin sentido de solidaridad y decompasión para no indignarse y no condenar el ataque perpetrado en

Boston con dos muertos y cientos de heridos. Pero eso no nos exime de

ser críticos. Hubo una teatralización mundial del atentado con objetivos

ocultos que deben ser descubiertos. En el mundo se producen muchos

atentados, especialmente en Afganistán e Irak, en presencia de las

tropas norteamericanas y aliadas. Siempre con muchos muertos y cientos

de heridos. Casi nadie da importancia al hecho, ya naturalizado y

trivializado. Muchos piensan: es gente terrorista o personas cercanas a

ellos, incómodas al sistema de dominación occidental. Pueden morir.

Reconozcámoslo: son seres humanos igual que los de Boston. Sin embargo,

las medidas son diferentes.

Tenemos que ser conscientes de la importancia político-ideológica de la

espectacularización del atentado de Boston. Es una manera de desviar la

atención mundial de problemas mucho más fundamentales: el primero es el

estado de terror que el Estado estadounidense impone a sus ciudadanos y

al mundo entero. Con esto traiciona lo mejor que tenía: la defensa de

los derechos fundamentales. No ha cerrado Guantánamo ni ha ratificado

instrumentos internacionales importantes, como el Tratado de Roma de la

Corte Penal Internacional, ni la Convención Americana sobre Derechos

Humanos (Pacto de San José de Costa Rica). No quieren que las

violaciones y ataques que sus agentes perpetran por todo el mundo para

asegurar su imperio lleguen a estos tribunales.

Pero mediante la ocupación ininterrumpida de los medios de comunicación

mundiales a propósito del atentado, los «amos del mundo» quieren desviar

la atención de la segunda cuestión, esta sí, de graves consecuencias y

que nos puede liquidar a todos: la amenaza del fin de la especie humana.

En primer lugar, estos “señores” han devastado el planeta durante siglos

hasta el punto de que él solo, no puede recuperar su sostenibilidad.

Por medio de eventos extremos está demostrando que sus límites se han

sobrepasado. Después, en su afán de acumular sin límite y dominar el

proceso de planetización de la humanidad, ha montado una máquina de

muerte que, junto con el clamor ecológico, amenaza la vida en la Tierra y

puede terminar con la especie humana.

Científicos notables del mundo y los teóricos más serios de la ecología

han llamado la atención sobre esta amenaza real. Eso sí, no se sabe

exactamente cuándo podría ocurrir, pero si se mantiene la lógica actual

el resultado va a ser fatal. Michel Serres, un renombrado filósofo

francés de la ecología ya lo dijo: después de Hiroshima, Nagasaki y

ahora Fukushima, la humanidad ha descubierto un nuevo tipo de muerte: la

muerte de la especie. Sí, como Gorbachov no se cansa de repetir,

podemos destruir toda la humanidad sin dejar ningún testigo con las

armas químicas, biológicas y nucleares que ya tenemos construidas y

almacenadas. ¿Seguridad? Nunca es absoluta. Recordemos Three Mile

Island, Chernóbil, y Fukushima.

Por lo tanto, nuestra especie realmente se ha mostrado como el Satanás

de la Tierra: ha aprendido a ser homicida (matar a sus semejantes),

etnocida (¿cuantos pueblos originarios no han sido exterminados?),

ecocida (ha devastado ecosistemas enteros) y ahora puede ser especiecida

(llevar al suicidio de la especie).

El sistema imperial vive buscando chivos expiatorios (antes eran los

comunistas, después los subversivos, ahora los terroristas,

inmigrantes… ¿quién más?) sobre los cuales recae el deseo de venganza

colectivo. Y así se autoexime de culpas y errores. Pero principalmente

hace de todo para que esta amenaza letal para la especie humana no sea

evocada y se transforme en una conciencia colectiva peligrosa.

Nadie acepta pasivamente un veredicto de muerte. Luchará para proteger

la vida y el futuro común. Éste debería ser el objetivo de una

gobernanza global que exige la renuncia de una voluntad imperial que

piensa sólo en su perpetuación, en lugar de pensar en el bien común de

la Madre Tierra y de la Humanidad. Por mucho que se manipule el

bombardeo de Boston, durante cuánto tiempo ¿ocultarán los poderosos la

dramática situación que pesa sobre nosotros? Despertemos todos,

simplemente porque no queremos morir, sino vivir e irradiar.

Anuncios

Una respuesta

  1. […] Teatralización del atentado de Boston: nos hace olvidar el posible fin de la especie. Leonardo Boff. […]

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: